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sábado, marzo 7, 2026

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El campo en la época de René.


Héctor Manuel Popoca Boone.
¿Quiénes son los autores intelectuales y materiales del artero asesinato de Marco Antonio Suastegui Muñoz? El pueblo está esperando una pronta respuesta de las autoridades.
A la memoria de Víctor H. Wences Martínez: buen amigo y ejemplar libertario de la información y la libre expresión pública.
Al inicio de su segundo año como gobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, me invitó a desayunar sin mayores comensales. Ya en la mesa, fue directo y al grano en su dialogo: me propuso que me hiciera cargo de la Secretaria de Desarrollo Rural (SDR), en virtud de que no estaba satisfecho con los magros resultados obtenidos en el primer año de su mandato estatal.
Ambos sabíamos que la SDR operaba a la deriva. En su interior, prevalecía una descoordinación absoluta entre las Direcciones Generales y los departamentos operativos; de tal suerte que funcionaban como feudos de sus respectivas áreas; cuidando únicamente de rendirle cuentas directas al Gobernador y no al titular de la dependencia. El gobierno federal, por su parte, tenía poca confianza para transferirnos mayores presupuestos y programas para el agro, por la triste fama de corrupción e ineptitud que cargaban los gobiernos de Guerrero que, además, poco hacíamos en la gestión de recursos y proyectos adicionales.
Por su parte los campesinos mostraban su irritación y molestia por la desatención gubernamental y la falta de presupuesto y crédito (existía la “cultura del no pago bancario”) para apoyar los cultivos, la ganadería y la pesca rivereña. Los pocos apoyos gubernamentales que lograban obtener eran a través de movilizaciones, plantones, toma de oficinas gubernamentales y carreteras. De otra manera no eran escuchados ni atendidos.
Al compartir ese panorama nada halagador le dije al Gobernador que asumiría el reto de “bailar con una de las menos agraciadas en materia de presupuesto”; pidiéndole su apoyo en tres aspectos: 1. Que me dejara nombrar directamente al personal que estaría bajo mi mando y no admitir recomendados de ningún político a efecto de que yo pudiera formar un buen equipo de trabajo. 2. No tener interferencia de otros miembros del gabinete estatal que buscaran clientela electoral con los programas agropecuarios. 3.- Poner preferentemente los programas al servicio de los productores rurales más necesitados, sin privilegios o discriminaciones de ningún tipo. 4. A los presidentes municipales que aceptaran trabajar juntamente con la SEDER, se les pediría honestidad, eficiencia y responsabilidad.
De mi parte, me comprometía a abstenerme de participar en la vida partidaria del estado mientras tuviera esa responsabilidad y lo mismo les pediría a mis colaboradores quienes fueron personas destacadas por su capacidad técnica, compromiso social, laboriosidad, transparencia y honestidad. El ejemplo correría con mi propio quehacer público personal.
Le pedí una comunicación directa con él, sin intermediarios, cuantas veces fuera necesario, para rendirle cuentas y resultados o consultarle su parecer sobre alguna problemática rural, sin dejarnos llevar por chismes o rumores interesados o mal intencionados, sobre mi comportamiento y decisiones; ya que me caracterizaba ser impulsivo por mi aversión al caciquismo rural.
Como respuesta, René Juárez, me sonrió diciéndome que aceptaba los requerimientos solicitados para trabajar con tal de que dejáramos buena huella de nuestro proceder en el sector rural. Él cumplió con su palabra de permitirme trabajar a mi manera; otorgándome su total apoyo. Así imprimimos un nuevo impulso productivo al campo, no a base de dádivas sino de programas integrados, (sistemas-productos) que abarcaban las fases de la producción, transformación y comercialización, por parte de los propios productores; otorgándoles un nuevo trato sin caer en el clientelismo electoral y estableciendo nuevas maneras de organizarse (Consejos Estatales por producto) para que la labor productiva y la coordinación con las instituciones oficiales del sector fueran más redituables.
Con trabajo y resultados, también nos ganamos la confianza del gobierno federal, en especial del ya finado secretario federal del ramo, Javier Usabiaga, que nos avitualló de presupuestos adicionales aprobándonos los proyectos que le proponíamos llevar a cabo en forma conjunta para fortalecer el campo de Guerrero.
PD1. Felicito a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, por los compromisos públicos de obras y acciones de gran impacto que realizará para la total reactivación de Acapulco y otros centros turísticos de la Costa Grande. Estaremos pendientes de su desarrollo. Con seguridad pública, habrá inversión y empleo.
PD2. Hace un año y 6 meses expresé públicamente que si uno acudía al Hospital del ISSSTE-Chilpancingo (El Sur/28/julio/2024) había muchas probabilidades de salir muerto. El desarrollo de los padecimientos, a veces, es mucho más acelerado que los protocolos establecidos. Para eso se establecieron las áreas de urgencias y terapías intensivas para obviarlos, por sentido común. La deshumanización en la atención médica masiva en el marco de la corrupción, normas kafkianas, falta de medicamentos y equipamiento, suficientes y adecuados, ya es una realidad normalizada en nuestro sistema de salud pública.
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