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Sedesol ofreció hacerles su casa en 3 meses; ya pasaron cuatro

Sedesol ofreció hacerles su casa en 3 meses; ya pasaron cuatro

La casa es muy modesta en la comunidad de Chacámero Grande, demasiado modesta, allí viven ocho personas, la pareja conformada por la joven de 26 años María Angélica Sánchez Rodríguez, el señor Tomás Romero Peralta, minusválido que se gana la vida cantando en los mercados de Altamirano, y sus seis hijos.

Pese a ser etapa de elecciones, para la familia la vida no es fácil en esa casa de varas y lodo, y no se ha colapsado como si se mantuviera por la esperanza de que la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) la releve por una más digna, pero los Romero Saucedo siguen esperando.

Ya van cuatro meses de esos tres de la promesa. Tiene piso firme mal colocado pues en algunas áreas no alcanzó a cubrirse debido a que la construcción es irregular, con partes más anchas o más angostas.

Los seis niños no estudian, la mayor de ellos, de 11 años de edad, Nataly Saucedo Almazán, ha desertado tantas veces de la escuela, que parece que ha llegado la resignación en los padres y la esperanza de que “llegue a ser alguien en la vida”, se ha ido perdiendo.

Allá al fondo la ropa mal acomodada y hasta malos olores que se dispersan a pesar de que intentan limpiar, dejan la lectura de que la miseria en la que viven, hace que vivir se haya vuelto un concepto hasta heroico, quizá inalcanzable o no conjugable.

María Angélica Saucedo reveló que recibe la ayuda del programa federal Prospera, antes Oportunidades, de mil 200 pesos mensuales, dinero el último recibido, fue invertido para comprar una lavadora y un “estéreo chiquito”, con lo que Tomás Romero, pasa su vida con menos penas, luego de deambular por Ciudad Altamirano en búsqueda de la ayuda de la gente, tras cantarles “a capela”, los temas de su repertorio.

“Mi viejo quisiera tener para un instrumento”, confesó María Angélica, pero no pudo definir cuál, y dio un nombre quizá como único que se le vino a la mente “creo es un güiro, algo así me dijo”. Y es que todas las mañanas sale con rumbo a la cabecera, para cantar a los comensales en algún restaurante o en el mercado, pero sin acompañamiento musical.

Si tuviera el instrumento, recordó la mujer que le ha platicado su esposo, “ganaría más, y veríamos más cosas aquí”. Allí, el concepto “reactivación económica” en Pungarabato, y que había prometido para los habitantes de su municipio el alcalde, Reynel Rodríguez Muñoz, también se ha quedado en lo inalcanzable.

Un fantasma más flota en esa familia, que tiene su casita en el camino a la comunidad de El Tinoco, comunidad de Tlapehuala; y Chapultepec, de Tlalchapa: se ha desprendido que dos de sus hijos, fueron atacados sexualmente por uno de sus parientes, pero nada ha sucedido, pues el victimario inclusive sigue viviendo allí con ellos, al menos muy cerca.

¿Dónde están los apoyos del gobierno o de los candidatos?, se le preguntó a la señora, quien rápidamente dijo que ni siquiera los conocía, y que en vez de esperar su ayuda, ha preferido comer un caldo con puneches, que son pescados pequeños como charales, y que es para lo único que les alcanza.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

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