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Reforma papa Francisco procesos de nulidad matrimonial

Reforma papa Francisco procesos de nulidad matrimonial

Será mas fácil y rápido, y eventualmente gratuito, obtener que se declare nulo el propio matrimonio religioso. Son varias las innovaciones de la reforma de la Sacra Rota establecida por el papa Francisco; el llamado “proceso breve” con el obispo local en calidad de único juez, asesorado por religiosos y laicos competentes en la materia, y cuya sentencia será ejecutiva, con la consiguiente anulación de la segunda instancia (obligatoria hasta ahora) para confirmar la sentencia emitida en primer grado. Sin contar con la posibilidad de que el proceso sea gratuito en particular para quienes cuentan con pocos medios económicos.

Actualmente, el único tribunal que puede decretar la nulidad del matrimonio es en tercera instancia la Sacra Rota.

Sobre el aspecto económico del costo de los procesos, se precisó que “tarde o temprano” los procesos, para todos, “serán una regla”, si bien se aceptarán donativos, como afirmó el monseñor Pío Vito Pintio, decano de la Sacra Rota Romana, durante la presentación en el Vaticano del “motu propio” de Francisco.

Para realizar el proceso breve (que podría durar al máximo unos dos meses) será necesario que ambas partes estén de acuerdo, prácticamente como si se tratase de un divorcio consensual desde el punto de vista civil, y que los motivos, y pruebas presentadas, sean suficientemente válidos e indiscutibles para poder decretar la nulidad del matrimonio.

La reforma de la Sacra Rota fue decidida formalmente por Francisco a través de un “Motu Propio”, un decreto pontificio inapelable que solo otro Papa puede modificar, que el mismo pontífice argentino había anunciado hace un año.

La reforma entrará en vigor oficialmente el próximo 8 de diciembre, inicio del “Año de la Misericordia”, si bien su completa aplicación necesitará de un tiempo largo, uno y hasta dos años, para permitir a los mismos obispos y a sus colaboradores en la materia, comprender en su totalidad el sentido y el alcance de los 21 nuevos cánones introducidos en el derecho canónico.

Si bien la sentencia emitida en primera instancia por el obispo debe considerarse ejecutiva, se deja la puerta abierta para una apelación, siempre y cuando, se precisó, no tienda sustancialmente a perder tiempo.

Es importante precisar, como dijo el cardenal Francesco Coccopalmerio, que se trata del proceso canónico para obtener la declaración de la nulidad del matrimonio, afirmando que “no se trata de un progreso que conduce a la anulación del matrimonio”. “Nulidad y anulación son dos cosas diferentes”, subrayó.

A este respecto, el monseñor argentino Alejandro W. Bunge, uno de los 19 jueces de la Sacra Rota, fue más preciso: “Anular algo es referirse a algo que existió, mientras que nulidad es declarar algo que no existió”. En otras palabras, con la declaración de nulidad, la Iglesia establece que el matrimonio eclesiástico en cuestión no existió, y por lo tanto los cónyuges tienen la posibilidad de contraer nuevamente nupcias religiosas.

Monseñor Bunge recordó que del 31 de agosto al 4 de septiembre estuvo en México participando en el curso de formación para la Sacra Rota con la participación de más de 300 personas. Al respecto, informó que “será necesario realizar con frecuencia estos cursos para que todos comprendan el alcance de la reforma de la Sacra Rota decidida por el Santo Padre”.

Para establecer la nulidad de la unión matrimonial religiosa, entre las varias causas está sobre todo “la falta de fe” por parte de uno de los cónyuges, “porque esto puede generar la simulación del consenso o el error que determina la voluntad, así como la brevedad de la convivencia, el aborto procurado para impedir la procreación, la obstinada permanencia en una relación extraconyugal durante las nupcias o en un tiempo inmediatamente sucesivo, la ocultación voluntaria de la esterilidad o de una grave enfermedad contagiosa o de hijos nacidos de una precedente relación”.

Pero también hay otros motivos, como “la violencia física para obtener el consenso y la falta del uso de la razón comprobada por documentos médicos”, como explicó el cardenal Coccopalmerio.

La reforma también puede ser interpretada como una primera respuesta a las expectativas de los divorciados vueltos a casar que piden recibir nuevamente la comunión, muchos de los cuales se encuentran en las condiciones planteadas por el Papa en su “motu propio”: la reforma tiene en cuenta también el motivo principal por el cual se solicita la nulidad del matrimonio, es decir el deseo de perfeccionar una nueva unión estable y feliz, viviendo nuevamente los sacramentos.

En este contexto, no hay que olvidar el próximo Sínodo ordinario de la Familia, que será en octubre, durante el cual se abordarán este y otros temas de actualidad para la Iglesia.

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