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México tiene gran potencial para reducir la violencia

México tiene gran potencial para reducir la violencia

Pareciera que ha sido en los últimos once meses cuando se ha presentado cierto deterioro en México, porque durante aproximadamente 23 meses, efectivamente la paz le iba ganando la partida a la violencia, conforme al Índice de Paz México 2015.

No todo está perdido, si se toman en cuenta los tres Pilares de la Paz. Éstos, de acuerdo al Instituto para la Economía y la Paz, (IEP, Institute for Economics and Peace), son: buen funcionamiento del gobierno, distribución equitativa de los recursos, libre flujo de información, bajos niveles de corrupción, entorno empresarial sólido, alto nivel de capital humano, aceptación de los derechos de los demás y buenas relaciones con los vecinos. A excepción de dos los demás podrían avalarse.

Dichos Pilares, fueron desarrollados por el IEP. Consisten en una clasificación exhaustiva que describe las instituciones, estructuras y actitudes relacionadas con las sociedades pacíficas. “Observar la violencia en México desde la óptica de los Pilares de la Paz -dicen- permite comprender mejor los factores estructurales necesarios para edificar niveles de paz más elevados.”

El análisis sugiere que México puede convertirse en un país más pacífico con base en la fortaleza y la calidad de sus instituciones, que califican mucho más alto que el nivel actual de paz que tiene el país. Entre los cinco países del mundo con los mayores excedentes de paz positiva está México, exponen. Ello significa “que existe un gran potencial a largo plazo para reducir la violencia”.

Este estudio indicaba que en 2014 la violencia en México se presentaba en sitios económicamente privilegiados en los que antes había menor violencia. “Los ingresos, la salud, la vivienda y la educación se correlacionan positivamente con el IPM, lo cual quiere decir que cuanto más alto sea el desempeño de un estado en estos factores, menos pacífico tenderá a ser. Esto es contrario a la intuición y a la teoría del desarrollo. Además, las mediciones de carencia en vivienda, educación, salud y pobreza se correlacionan de forma negativa con la paz en México.”

Agrega que lo anterior, destaca el efecto distorsionante del combate al narcotráfico sobre la distribución de la violencia en todo el país, “ya que los cárteles del narcotráfico escogen los mejores puntos de distribución, a menudo ubicados a lo largo de la frontera con Estados Unidos o cerca de la costa”.

Asimismo: “Otras explicaciones se encuentran al observar la composición demográfica y geográfica de los estados mexicanos más pobres. La mayoría se ubica en el sureste del país y cuentan con niveles bajos de urbanización. Pese a que muchos de estos estados tienen un alto porcentaje de población en situación de extrema pobreza, la falta de ingresos no es un acelerador de la violencia en México. En los estados rurales muy pobres, con escasa urbanización, han evitado en mayor parte la actividad relacionada con los cárteles”.

Hay que aclarar lo que dice dicha institución: “El Índice de Paz México (IPM) se basa en el trabajo realizado para el Índice de Paz Global, la principal medida de paz global generada por la Economía y la Paz (IEP) todos los años desde 2007. El IPM es parte de una serie de índices de paz nacionales, entre ellos el Índice de Paz Estados Unidos (USPI, por sus siglas en inglés) y el Índice de Paz Reino Unido (UKPI, por sus siglas en inglés).

¿Entonces, qué nos pasó?

La institución señala que el IPM 2015 presenta “un panorama un tanto optimista aunque prudente”, del estado de la paz en los últimos dos años (2013 y 2014). El nivel de paz de México mejoró 10.5 por ciento desde 2012, con lo que continuó la tendencia de 2011; sin embargo, en 2014 hubo poca mejoría: solo 0.7 por ciento. “Es demasiado pronto para determinar si se trata de una nueva tendencia.”

Plantea que dicho nivel del año pasado “se acercó a los niveles de 2007, cuando las tasas de homicidios y delitos con violencia comenzaron a aumentar rápidamente”.

Y expone que los indicadores del mencionado Índice que registraron las mayores mejoras en los últimos dos años, “fueron la tasa de homicidios, con una disminución del 30 por ciento, y el nivel de la delincuencia organizada, el cual mejoró 25 por ciento. Los tres delitos del indicador de delincuencia organizada: extorsión, secuestros y delitos contra la salud, disminuyeron. Hubo también una reducción considerable en la tasa de delitos con violencia, la cual descendió 12 por ciento”.

Y mientras las autoridades encargadas de la seguridad recapitulan para analizar lo que ha sucedido en lo que va de 2015, hay que recordarles que en el 2013 y en el 2014, dice el análisis “26 de los 32 estados experimentaron mejoras en su nivel de paz, todos registraron reducciones en la tasa de delitos con violencia y en 23 de ellos la tasa de homicidios bajó. Los mayores avances se dieron en los estados menos pacíficos; contrario a la tendencia general, dichos estados son ahora ligeramente menos pacíficos. Estas tendencias divergentes provocaron un estrechamiento importante en la brecha entre los estados más y menos pacíficos”.

Y hay algo que indica el trabajo que tal vez continúe reflejándose en la actualidad con mayor intensidad: “En contraste, durante el mismo periodo de dos años, la tasa de delitos cometidos con arma de fuego aumentó considerablemente, 11 por ciento. Los otros tres indicadores que componen el IPM: eficiencia del sistema judicial, encarcelamiento y financiamiento de las fuerzas policiales, se han estabilizado o deteriorado ligeramente y ahora se encuentran en niveles altos sin precedentes”. Eso precisa el trabajo de la institución.

Por otra parte, no hay novedad en este año respecto a los “focos rojos” encontrados al elaborar el análisis. Siguen siendo las mismas entidades: Guanajuato, Michoacán, Sinaloa, Morelos, Guerrero.

Con un color encarnado que tampoco augura gran tranquilidad están: Sonora, Nuevo León, Durango, Distrito Federal, Colima, Quintana Roo, Estado de México, Jalisco, Baja California, Chihuahua, Tamaulipas y Zacatecas. Los demás, en total 15, la llevaban con mayor tranquilidad.

Una acotación es sobre las variaciones importantes existentes en la paz entre las entidades mexicanas. “El sureste tiende a ser mucho más pacífico, en tanto que el noroeste menos pacífico, en particular a lo largo de la frontera con Estados Unidos. Una excepción de esta tendencia es el estado de Quintana Roo en el sureste, el cual es considerablemente menos pacífico que los estados vecinos. El cártel de ‘los Zetas’ opera con fuerza en Quintana Roo y el estado funge como un puerto comercial para el tráfico de narcóticos de América del Sur.”

Asimismo: “Quintana Roo es un caso que ilustra la variación de la paz en todo el país: si bien existen diversas razones que explican esta creciente disparidad en la paz, es innegable la tendencia de los estados con la menor actividad de cárteles tienden a ser más pacíficos. La violencia se agudiza cuando varios cárteles operan a la vez en un estado. Como tal, el IPM actúa también como un mapa de calor para detectar la mayor actividad de cárteles”.

Conforme a la institución mencionada las mediciones del Índice de Paz México 2015 (IPM), cuyos datos abarcan hasta 2014, el estado más pacífico de México es Hidalgo, seguido por Yucatán, Querétaro, Campeche, Tlaxcala y Chiapas.

De las 76 zonas metropolitanas más grandes de México, la más pacífica es Orizaba en Veracruz y la menos pacífica es Culiacán en Sinaloa.

La región del este se mantiene como la más pacífica de México, en tanto que la del norte es todavía la más violenta; sin embargo, la brecha entre el norte y otras regiones se encuentra ahora en su punto más bajo desde 2004.

Cuándo inició el deterioro

En otra parte de la exposición, se precisa que los Indicadores Mundiales de Gobernanza (IMG) del Banco Mundial miden diversos aspectos de la gobernanza a nivel nacional con una escala de -2.5 (peor) a 2.5 (mejor). Uno de estos indicadores es la eficacia gubernamental, que recoge percepciones de la calidad de los servicios públicos y el grado de independencia de las presiones políticas, la calidad de la formulación y puesta en marcha de políticas públicas, así como la credibilidad del Gobierno con estas políticas.

Pero alertan de la tendencia de la eficacia del Gobierno en México, desde 1996 disminuía de forma consistente en el periodo anterior al combate al narcotráfico. “A partir de 2010, la eficacia aumentó en México y ahora se encuentra en una mejor posición que la que ocupara durante la última década.”

Y como los IMG también miden el Estado de Derecho, en términos de calidad de la ejecución de contratos, derechos de propiedad, eficacia de la policía y de los tribunales, así como la probabilidad de delincuencia y violencia. En México, esta medida mejoró considerablemente a finales de la década de 1990, pero desde entonces, señalan, se ha deteriorado de modo consistente, hasta alcanzar un nivel mínimo en 2008. “El control de la corrupción, según lo miden los IMG, ha experimentado una tendencia similar”, recalcan.

Una acotación es que para conocer más las instituciones dentro de un Gobierno con buen funcionamiento y el apego al Estado de Derecho, la Encuesta Mundial Gallup pregunta si quien responde confía en el Gobierno nacional o en la Policía local. Para nuestra desgracia, una gráfica muestra que el número de encuestados que respondió de forma afirmativa ha bajado mucho, por lo menos 10 por ciento, desde 2006.

En el extenso análisis (digno de ser revisado) puntualizan lo que sugiere la evidencia: que los Pilares de la Paz que están altamente correlacionados con el conflicto y la violencia en México “se deterioraron considerablemente en la última década. Si bien la eficacia del Gobierno mejoró desde 2010, el Estado de Derecho y el control de la corrupción se han reducido gradualmente”.

Además hay una advertencia: “El continuo deterioro de los Pilares de la Paz erosionará los mecanismos que pueden utilizarse para combatir y recuperarse de los tipos de conflicto y violencia que México vive en la actualidad”.

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One comment

  1. Ana Mercedes Dávila Zambrano

    PERO CÓMO SE ATREVEN, EL IEP DEBE SER FILIAL DEL IEPES INSTITUCIONAL DEL PRI, FARSANTES, TODO ESTÁ DE CABEZA, SE LA QUITAN CON QUE “TIENE POTENCIAL”. EL POTENCIAL ESTÁ EN LA RECTIFICACIÓN DE CONDUCTAS PERMANENTES ANTIÉTICAS DEL PRI, LA DISPOSICIÓN A RECONOCER TODOS LOS ERRORES QUE HAN COMETIDO Y LA RECTIFICACIÓN DE SU SISTEMA CORRROMPIDO DESDE SUS CIMIENTOS. LA VORACIDAD Y USURA DE HACERSE RICOS, DUEÑOS DEL PAÍS, TRAICIONANDO LOS POSTULADOS DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA JUSTAMENTE. NO TIENEN MORAL, ÈTICA NI TEMOR A DIOS.

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