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Marchan por los 20 años de la matanza de Aguas Blancas

Marchan por los 20 años de la matanza de Aguas Blancas

Unas mil personas marcharon en el vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, región de Costa Grande, para recordar la masacre en que murieron 17 campesinos a manos de la policía motorizada del gobierno estatal, la mañana del 28 de junio de 1995, durante el mandato del gobernador Rubén Figueroa Alcocer.

En esta ocasión se hermanaron las luchas de Ayotzinapa y Aguas Blancas. Reclamos, dolor, llamados de unidad entre movimientos sociales, reproches por falta de resultados y justicia, fueron la constante. “No hay nadie que haya sido castigado por la muerte de un luchador social en Guerrero a 20 años de Aguas Blancas”, fue el lamento de los oradores.

“Atrás quedaron El Charco, la muerte de Rocío de Mesino el 19 de octubre de 2013, hasta llegar a Iguala en 2014 y las muertes de Claudio Castillo y Antonio Vivar este año”, las fechas se acumulan.

“La sensación es de tristeza. La lucha se siente triste”, expresó Selene Olivares, hija del líder asesinado de la Organización Popular de Productores de la Costa Grande, Luis Olivares, ultimado el 10 de noviembre de 2013 en la colonia Fuerte Emiliano Zapata, a escasos dos kilómetros de Aguas Blancas.

Alejandra Guzmán, hija de Benigno Guzmán Martínez, líder fundador de la Ocss, señaló que “han pasado 20 años y el dolor está fresco”.

“¿Qué puedo decir?, sí, nos dan una pensión, pero el dolor sigue, mi corazón está triste, ahora nadie me acompaña”, expresó una de las viudas de Aguas Blancas, Ceferina Tacuba Abarca, de 73 años, esposa de Anacleto Ahuehueteco, quien falleció acribillado la mañana de hace 20 años.

El dirigente del Frente de Organizaciones democráticas del Estado de Guerrero, Bertoldo Martínez Cruz, señaló que la caída de Figueroa Alcocer tras Aguas Blancas, después de la difusión de un vídeo a nivel nacional, se debió a que “Televisa y el gobierno de Guerrero salieron mal por el dinero del festival Acapulco, no por un deseo de impartir justicia”.Martínez Cruz hizo un llamado a autoridades a resolver las 16 muertes ocurridas en Xolapa, municipio de Acapulco, donde el pasado 6 de junio, unas 15 horas antes de abrir casillas para la elección constitucional, se suscitó un enfrentamiento aún no esclarecido por autoridades, entre integrantes del Frente Unido por la Seguridad y Desarrollo de los Pueblos de Guerrero.

La mañana del 28 de junio de 1995, 17 campesinos murieron en una emboscada en el vado de Aguas Blancas perpetrada por la policía motorizada estatal, que se dirigían a una protesta a Atoyac de Álvarez para exigir fertilizante, pero fueron interceptados a balazos.

En representación del Movimiento Social de Izquierda, Ranferi Hernández Acevedo mencionó que “aquí estaremos hasta que el índice asesino de Los Pinos nos quite la vida”

A nombre de la escuela Normal rural de Ayotzinapa, un joven quien omitió su nombre, dirigió un mensaje: “mientras exista la pobreza las normales rurales tendrán razón de existir.”, y sentenció: “el gobierno no es amigo de nosotros, así lo vemos”. Felipe de la Cruz Sandoval, vocero de los padres de los 43 normalistas desaparecidos el pasado 26 de septiembre en Iguala, expresó que “es cierto que han pasado 20 años, pero es necesario pasar de la palabra a la acción”, advirtió que “en la búsqueda por los 43 no vamos a descansar. En 20 años permanece el dolor del pueblo de Guerrero”. Adelantó que Tixtla próximamente será gobernado por un poder popular. (Aguas,3300).

“Mi apá no tuvo responsabilidad”

El caso Aguas Blancas –donde 17 campesinos fueron emboscados y asesinados por la policía estatal el 28 de junio de 1995– “es un tema ya juzgado”, afirmó el diputado local Rubén Figueroa Smutny, hijo del entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien tuvo que dejar el cargo nueve meses después de la matanza.

En entrevista con La Jornada Guerrero, Figueroa Smutny señaló que los autores materiales del múltiple homicidio fueron encarcelados y querer reactivar el caso a dos décadas de distancia “es más bien una estrategia que no entiendo yo para qué les pueda servir”.

Inclusive, el legislador remarcó que las investigaciones de ese acontecimiento estuvieron a cargo de un fiscal especial y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dijo, “emitió un fallo en que mi apá no tenía responsabilidad alguna”. Es, dijo, un caso “ya juzgado ante cualquier autoridad. No hay un tribunal más importante que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sus sentencias son inapelables”.

–Pero la SCJN dijo que la responsabilidad era del gobierno del estado, que actuó como una pandilla de delincuentes –se le comenta.

–No recuerdo cómo estuvo redactado, pero queda claro que el gobernador no tuvo responsabilidad. Ahí realmente no hubo mucho que hacer, todos los autores materiales están en la cárcel, el mismo fiscal está vivo, él tiene la documentación, entonces pues ahí hay todos los elementos para que quien tenga duda o busque documentación o busque cuál fue la verdad histórica los pueda consultar.

Ayer, en el vado de Aguas Blancas, las dos fracciones de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (Ocss), organización a la que pertenecían las víctimas, más otras agrupaciones, realizaron una marcha para conmemorar el vigésimo aniversario de la matanza.

Exigen justicia

“Hasta el último soplo de vida seguiremos exigiendo justicia”, expresó Hilario Mesino, dirigente fundador de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (Ocss), quien además de la masacre de Aguas Blancas del 28 de junio de 1995, recordó que su hija Rocío Mesino Mesino fue asesinada el 19 de octubre de 2013 en Mezcaltepec, municipio de Atoyac de Álvarez.

“Ya nos estamos preparando para esa fecha”, adelantó.

Tras caminar los aproximadamente cinco kilómetros a unos 38 grados centígrados, don Hilario se seca la frente con un pañuelo y se da tiempo de sonreír ante los padecimientos: “me acaba de dar la ckikungunya hace como un mes, pero llegué”.

Un activista perteneciente a la organización Raíz Zubia, deslizó que la enfermedad del mosquito es el otro padecimiento que aqueja a Atoyac, “todos se han enfermado en las comunidades”.

Bajo el toldo ubicado ante el altar erigido en honor a los 17 campesinos caídos hace 20 años, Hilario Mesino reflexionó: “estamos bien, pero con coraje por lo que está pasando. Pero vamos a seguir en la lucha”, sentenció.

Señaló que “el gobierno le apuesta al desgaste. Estamos puestos hasta el último soplo de vida para exigir justicia”, y señaló que “no pensábamos que este día iba a venir mucha gente.

Manifestó pesar por lo ocurrido a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, “por lo que le pasó a mi hija Rocío, por los que están presos de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias. No se vale que porque son luchadores sociales, la voz del pueblo, los acallen”.

Durante el acto, Bertoldo Martínez se funde en un abrazo con don Hilario, incluso hay sitio para bromas afectuosas, “a mí también me dio chikunguya, allá fui a dar al hospital”, confiesa don Bertoldo, líder del Frente de Organizaciones Democráticas del Estado de Guerrero (Fodeg), “pero hay a todos les da en Atoyac pues allá hay muchas cosas prohibidas”, dice entre sonrisas. Entre el recuerdo de su hermana y su nuevo rol en la Organización Campesina de la Sierra del Sur (Ocss), también hay momentos de refresco para Norma Mesino, hermana de Rocío, quien participa en colectivos para exigir mejores atenciones en materia de salud para las mujeres de zonas marginadas.

Mientras camina sobre el vado de Aguas Blancas, dibuja una sonrisa cuando seis asistentes se bajan a empujar una camioneta que se quedó sin batería, mientras un fotógrafo agobiado por el clima se mantiene arriba del vehículo.

Pero el enojo y malestar persisten: “Tenemos muchos presos, desaparecidos y asesinados”, lamentó Norma Mesino, seguiremos en la lucha, no hay cabida para la desunión, fueron encarcelados Benigno Guzmán e Hilario Mesino de la Ocss”, advirtió.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

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