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Marcha dividido movimiento por desaparecidos de Ayotzinapa

Marcha dividido movimiento por desaparecidos de Ayotzinapa

El 223 aniversario del natalicio de Vicente Guerrero Saldaña, el consumador de la Independencia de México, se volcó a una sola demanda: la aparición de los 43 normalistas desaparecidos y justicia para los caídos. En lugar de un desfile, una marcha despojada de la oficialidad.

La movilización en Tixtla, en manos de la población, quedó evidenciada una fractura de las organizaciones. Dos contingentes, uno encabezado por los padres y normalistas, y otra por el Consejo Popular Municipal.

A Ayotzinapa y los padres los acompañó un contingente nutrido, integrado tanto por los policías comunitarios de la Crac, adscritos a su casa principal de San Luis Acatlán; una representación de San Salvador Atenco, visible por sus machetes, y su líder Ignacio del Valle, y la fracción de la Ceteg ligada al dirigente Ramos Reyes Guerrero.

Los padres, partieron de la normal rural Ayotzinapa, con la compañía de los normalistas de nuevo ingreso, que esta vez, a diferencia de otros años, no llevaban la cabeza rapada como sinónimo de novatada. Las fotografías de los normalistas desaparecidos encabezaron el contingente, apreciado por la gente en las calles que esperaban un desfile militar y de folclor.

Tan pronto llegaron a la plaza principal, los padres dejaron una ofrenda floral en el monumento del generalísimo, donde más tarde hicieron el mitin de protesta; “el número 43 es sinónimo de tu ausencia”, repitió una de las hermanas de Joshivani Guerrero, uno de los desparecidos. El vocero de los padres, Felipe de la Cruz, comentó en esa parada, que sigue en pie el paro nacional para septiembre que se cumpla el primer año de la desaparición de los muchachos.

Además, recordó las acciones de camino a ese punto de la movilización, como la marcha programada para el próximo 14 en Acapulco. Convocó a un frente común a sumar la demanda de todos los sectores.

La actividad amplió su espectro, sin duda la exigencia de la aparición de los normalistas fue el eje central, pero la liberación de los presos políticos, el cese de la violencia (Acapulco, es la ciudad más violenta de América Latina) que ha alcanzado a todos los sectores, figuró en las consignas.

El vocero de los padres de familia reprochó el país en que se convirtió México, y lo exhibió tan sólo con el caso del fotoperiodista Rubén Espinosa, y la cuatro mujeres asesinadas en la Narvarte.

Mario César González, padre de César Manuel González, otro de los 43 normalistas desaparecidos, dirigió su intervención a la población de Tixtla, que pareció desilusionada porque no ocurrió del desfile de cada año.

Les reprochó que se indignen por un desfile y no se indignen porque les desaparecieran a sus hijos; “si ya no se indignan por los 43, háganlo por sus 14 hijos”. De los 43 normalistas desaparecidos, 14 son de Tixtla. Sólo arrancó algunos aplausos.

Los padres estuvieron enmarcados con los nuevos miembros de Ayotzinapa, que llevaban las fotografías de sus compañeros, de los mismo que hace un año ocupaba sus espacios.

El otro contingente, al que convocó el Consejo Popular Municipal, partió antes, pero de El Santuario, y realizó el mismo recorrido; la única diferencia es que ellos realizaron el mitin en la explanada, aunque al mismo tiempo que el otro bloque.

Con ellos marcharon la otra fracción de los maestros cetegistas, y policías comunitarios de El Fortín.

Compartieron la demanda: la exigencia de justicia.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

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