Martes, Octubre 21, 2014

El Desastre del PRI en Acapulco El Factor Z

 

Por Rodrigo Huerta Pegueros*

El ex gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo externó el pasado martes en la ciudad de Chilpancingo, ante un grupo de la sociedad civil que le interesaría ser de nuevo presidente municipal de Acapulco, aunque su expresión fue acompañada con una serie de objeciones sobre los intereses que en este municipio se manejan y por lo tanto le dificultaría regresar a la alcaldía y casi parafraseando a Andrés Manuel López Obrador, se dijo no tener las mismas energías que cuando tenía 40 años para enfrentar con éxito los obstáculos que se le pusieran enfrente.

Y si lo traducimos a palabras llanas y claras para entender el lenguaje de los políticos, lo que Zeferino Torreblanca dijo es que ‘’sí pero no’’.

Más tarde de este encuentro con los integrantes del grupo Cuicalli, el ex gobernador reveló a cercanos colaboradores que no se registrará como candidato del Partido de Acción Nacional a la alcaldía de Acapulco y sí en cambio, realizará labor de proselitismo para la candidata presidencial del blanquiazul, Josefina Vázquez Mota y probablemente sea aspirante a la senaduría por Guerrero y coordinador general de campaña en esta entidad de la abanderada presidencial.

Los trascendidos a este respecto fueron confirmados por los del círculo cercano del ex ejecutivo estatal.

Por lo tanto, el paisaje político para la contienda electoral por Acapulco se achica y solo habrá dos opciones (o quizás tres si es que el Partido Nueva Alianza postula un candidato) reales que se disputarán la presidencia. Y como lo señalamos en el artículo de ayer martes, es factible que los candidatos sean el empresario y dirigente nacional del Partido Movimiento Ciudadano, Luis Walton Aburto y el actual diputado federal del PRI, Fermín Alvarado Arroyo.

Para algunos, la no postulación de Zeferino para competir por la presidencia municipal porteña quita mucho interés a la jornada electoral del primero de julio próximo, por lo que muchos ciudadanos que estarían dispuestos a participar en esta justa quizá engrosen las filas del abstencionismo, lo cual sería un retroceso para nuestra vida democrática, ya que una vez más quienes lleguen a la alcaldía serán representantes de una minoría de ciudadanos y no serán, como se pretende, abanderados de las causas de las mayorías.

Por ahora habrá que estar pendientes para ver cómo los partidos llamados de izquierda llegan a acuerdos para lanzar en coalición al candidato a la presidencia municipal. Ya se ha dado a conocer por diferentes medios de comunicación—incluidas las redes sociales—la forma como negocian los diversos grupos sus posiciones dentro de la planilla del Ayuntamiento (regidurías y diputaciones y una que otra secretaría o dirección dentro de la administración pública).

De llegar a feliz término, será casi imposible que el priismo en Acapulco pueda retener la presidencia ante el desastre en que se deja al Ayuntamiento y con una deuda pública superior a los 800 millones de pesos.

Los mismos esfuerzos para llegar a la unidad de los grupos dentro del PRI se hacen a través de los dirigentes formales y los dueños auténticos de la marca tricolor.

Los jaloneos se dan pero no con la intensidad que se esperaba, sobre todo cuando los líderes nacionales del PRI han advertido que no solaparán ni distractores, ni amenazas ni divisiones de ningún tipo que atente contra el instituto político, particularmente en lugares donde la competencia es realmente reñida, o sea, en el municipio de Acapulco, que es considerado la joya de la corona en Guerrero pues es la antesala a la gubernatura del estado.

La opción del Partido Nueva Alianza podría ser la sal que requeriría esta justa electoral, máxime si escogen a un candidato que tenga un historial profesional o político incuestionable y que sirva como acicate para que los otros dos contendientes saquen a relucir sus mejores credenciales que puedan convencer a los ciudadanos para que voten por ellos. La opción del PAN está en veremos. Pero de que también pueden impulsar un prospecto nuevo, aunque no atractivo como para ganar la elección, es posible.

En estas semanas de marzo, cuando las candidaturas para la presidencia de la República, senadores y diputados federales quedarán registradas ante el Instituto Federal Electoral, los aspirantes a las diputaciones locales y las alcaldías en los 81 municipios del estado de Guerrero estarán luchando por conseguir una posición dentro del tinglado del poder local y para ello harán hasta lo imposible para lograrlo.

Tanto los aspirantes a diputados locales como para ayuntamientos tienen hasta mediados de abril próximo para registrarse ante los órganos electorales, no sin antes tener que finiquitar—si es el caso—los litigios que se presenten ante los tribunales electorales regional y nacional.

El tiempo no se agota todavía. Por lo mismo no hay porqué acelerarlo, pues se dice y se dice bien, que los tiempos en política son inamovibles y quienes le han apostado en contra, irremediablemente han perdido casi todo…hasta la cordura.

Periodista y Analista Político*

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