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FAO: Superar pobreza alimentaria de 7.4 millones mexicanos llevaría hasta 21 años

FAO: Superar pobreza alimentaria de 7.4 millones mexicanos llevaría hasta 21 años

Por: ERNESTO PEREA
imagenagropecuaria.com

Bajo la estrategia del Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA), diseñado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, por sus siglas en inglés), que tiene trece años de experiencia en diversos países, superar la pobreza de 7.4 millones de personas en México, meta de la Cruzada Nacional contra el Hambre, llevaría hasta 21 años.

Así lo expone el oficial a cargo de la Representación de la FAO en México, Eduardo Benítez Paulín, quien matizó que esta proyección es aritmética, y puede reducirse en función de la forma en que se implemente la estrategia y también depende de las condiciones económicas y el ingreso de las familias, que “no ha crecido en el país y en el campo menos”.

El PESA, asevera el experto, “va muy bien”, ya que es una estrategia enfocada a la atención de comunidades de alta y muy alta marginación, que atiende en México a 238 mil familias, alrededor un millón 250 personas, con un enfoque productivo. Dicho universo, reconoce, es reducido comparado con los que beneficia la Cruzada Nacional contra el Hambre.

Cabe recordar que el PESA desarrolla acciones en más de 600 municipios de los más de mil que atiende la Cruzada que implementa el gobierno mexicano.

En entrevista con www.imagenagropecuaria.com, Eduardo Benítez reflexiona sobre el tiempo que llevaría superar la pobreza alimentaria de los mexicanos incluidos en la Cruzada, bajo el esquema del PESA: “si hago una operación meramente matemática de 7.4 millones de personas en pobreza con más de un millón de atendidos –por el PESA, cuyo tiempo de maduración de proyectos va de tres a cuatro años–, estamos hablando de 21 años, pero podría ser en 10 años o menos, pero depende de la estrategia; si se va familia por familia me voy a tardar 25 años”.

Refiere que el último informe del Coneval indica que “prácticamente nos estamos manteniendo en el nivel de pobreza”, que si bien con la Cruzada por lo menos 3.5 millones de personas están comiendo mejor, como menciona la Secretaría de Desarrollo Social, pero no estás abatiendo el problema y menos el de pobreza alimentaria.

La FAO brinda capacitación y asesoría técnica a las Agencias de Desarrollo Rural, en la implementación de la estrategia del PESA, y el programa como tal lo opera el gobierno federal, que junto con los legisladores han ido incrementado el presupuesto, ya que empezó con 400 millones de pesos y ahora alcanza 3 mil millones, de los cuales 80 por ciento se destinan a los proyectos productivos y 20 por ciento a capacitación y otros rubros, detalla Benítez Paulín.

El experto en temas agroalimentarios de la FAO, hace hincapié en que los programas del gobierno federal de combate a la pobreza han adoptado parte del esquema que promueve el PESA y se ha avanzado en el entendimiento de que la estrategia para luchar contra la pobreza es de doble vía: “sí la asistencia, pero con el aspecto productivo; porque la asistencia tiene un límite y la carga fiscal es muy fuerte”.

En las “familias PESA”, resalta, sí hay un cambio, el trabajo es complejo dada la naturaleza misma del ser humano, porque si llego con un “mosaico” de programas asistenciales, donde te doy alimentos o una beca, y luego te ofrezco un programa –como el PESA–, donde sólo te doy una parte y tu pones otra, aunque sea mano de obra, “es difícil, pero sí se logra el cambio”.

Al cuestionarlo sobre el difícil escenario económico que se espera para el presente año y las implicaciones en la superación de la pobreza alimentaria, Benítez señala que es muy probable que Coneval diga que en 2016 tengamos más pobres, entonces se dirá que la Cruzada no sirvió, pero es importante considerar cómo se mide la pobreza y si hay menos ingresos en el país.

Por ejemplo, explica, el programa Hambre Cero de Brasil tuvo mucho éxito al inicio, pero vino la crisis de hace dos o tres años y las cifras indicaron que no funcionó la estrategia de este programa, pero acota, “sí funcionó, pero lo que cambió fue el contexto económico del país que no te permite desarrollarlo”.

De desnutridos a obesos

Eduardo Benítez llama la atención sobre el hecho de que en las localidades si bien hay un cambio sustantivo, está surgiendo otra problemática porque las familias que van saliendo de la desnutrición ahora tienen un problema de obesidad o sobrepeso, “porque los vamos pasando de una dieta prácticamente inexistente a una dieta muy rica en calorías”. Reportes del Instituto de Salud Pública y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán ponen los “focos rojos” y dicen que hay que cambiar la dieta, agrega.

Mucho se habla de la “comida chatarra”, pero en las canastas que llegan a las comunidades no van papitas o frituras, aunque sí un alto contenido de aceite y de azúcar, porque son alimentos más baratos que te da a la energía para aguantar la jornada, pero te lleva a los problemas que estamos teniendo de obesidad y diabetes, puntualiza.

Por lo anterior, resalta, el PESA agregó el componente de nutrición, que permite hacer un monitoreo en esta materia y hay asistencia del buen comer y una mejora en la nutrición y en la diversidad del plato, no sólo hablamos de seguridad alimentaria sino de seguridad alimentaria nutricional.

Aunque el PESA no da productos, “porque no es una estrategia asistencialista”, busca una diversidad en la dieta a través de sus proyectos productivos, por ello de las 238 mil 794 familias atendidas, 39 por ciento se enfocan a la producción de ave y huevo, proteína de origen animal; 22 por a la producción de hortalizas en traspatio y 14 por ciento a producción en su milpa.

Falta aterrizar programas en los municipios

Para el experto de FAO existen aspectos a mejorar en políticas de combate a pobreza en México, ya que en la Cruzada la propuesta de coordinación de programas es buena, aunque en campo no necesariamente está aterrizando por diferencia de visión con los gobiernos estatales, que éstos tienen prioridades y no necesariamente son las mismas del gobierno federal, “en la operación hay dificultades”.

Es importante darle fortaleza a quien posee el territorio, ya que “vemos una buena estrategia federal que se diluye en lo estatal y que no llega a lo municipal”. Esto lo confirma el informe que da el Coneval en 2014, donde refiere que en el campo hay miles de programas de los cuales los municipios no tienen conocimiento.

Además es necesario que la gente participe, hay que sacar a la gente de ese “facilismo” de que sólo se les lleve dinero o se les de todo, porque el desarrollo de su proyecto o de su familia lo tienen que desarrollar ellos mismos, pero “cómo les cambiamos el chip”.

Para operar la estrategia del PESA, la FAO capacita y asiste a 360 agencias, cuyo papel es muy importante para tener la confianza de las familias y lograr el éxito de los programas.

El oficial a cargo de la Representación de la FAO en México reitera que sí hay un cambio en la estrategia de lucha contra la pobreza en nuestro país, donde lo más satisfactorio es que se da el cambio en las familias; no ha habido el cambio como tal, porque la pobreza igual depende de muchos otros factores, como unidades de producción” reducidas, altamente erosionadas, de temporal muy irregular y la intervención es complicada.

Eduardo Benítez proyecta que se va a llevar un tiempo salir de la pobreza que viven millones de familias mexicanas, pero subraya que la FAO reconoce que el gobierno mexicano puso el foco en el problema al señalar que hay 7.4 millones de pobres en materia alimentaria, que es la más grave y hay que atenderla.

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Pobres alimentarios
*Entre 2008 y 2010 la carencia alimentaria se incrementó derivado, entre otras cosas, de la crisis financiera que el país enfrentó y de la volatilidad del precio de los alimentos
* En 2008, 21.7% de la población en México era carente por acceso a la alimentación, mientras que en 2010 esta proporción ascendió a 24.9%, lo que implicó pasar de 24 a 28 millones de personas con un acceso deficiente a la alimentación.
*De 2010 a 2012 hubo una ligera mejora; la carencia alimentaria llegó a 23.3 por ciento de la población en 2012.
*En 2012 la desnutrición crónica entre infantes menores de cinco años fue
de 13.6 por ciento.
*Los índices de obesidad en los adultos mexicanos se han incrementado en los últimos años. Entre 2000 y 2012 aumentó 15.2 por ciento.
*La obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas, incluyendo las cardiovasculares, la diabetes y el cáncer.

Fuente: Coneval,imagenagropecuaria.com

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