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#Entérate: ¿Mexicanos desbanderados?

#Entérate: ¿Mexicanos desbanderados?

EL TELEFONO INDISCRETO
Por Felipe Victoria Zepeda

Tras el “ayotzinapazo” en Iguala, ocurrido el viernes 26 de septiembre de 2014 y la caída del gobernador Aguirre Rivero al mes después, los tradicionales festejos en la ciudad cuna de la bandera y la Independencia perdió mucho de su tradicional esplendor

Claro que ceremonias oficiales no pueden dejar de celebrarse recordando al sastre José Magdaleno Ocampo que en 1821 confeccionó la bandera del ejército trigarante para Iturbide y Vicente Guerrero, pero lo que disminuyó de entusiasmo son los eventos de la gran feria anual, donde corrían apostándose millonadas en los palenques de gallos y sus garitos semiclandestinos, porque comenzó la leyenda negra de Iguala como narcociudad peligrosísima

¿Cuándo se sabrá de quienes dependían exactamente el alcalde José Luis Abarca Velázquez y su guapa mujer María de los Angeles Pineda Villa en calidad de señores feudales del rico municipio orero y amapolero, aparte de los Beltrán Leyva?

Resulta bueno estar al tanto de las duras cosas que publica en su columna “Razones” el camarada JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ, siempre con información privilegiada.

Esto nos dice y lo reproduzco entre las correspondientes comillas:

“Un día sin soldados. Hay estados y municipios que simplemente en un día perderían la gobernabilidad y el control.22 de Febrero de 2017”

“La persistencia en la negativa a sacar adelante la ley de seguridad interior y la de mando mixto de las policías (que en realidad tendría que ser una ley que regule y haga homogéneos los cuerpos policiales en el país) en el Congreso de la Unión es inadmisible, tanto como los argumentos falaces que se utilizan para bloquearla.

Llevan tres sexenios los legisladores regateando la aprobación de esa ley de seguridad y dos sexenios sin querer definir un verdadero modelo policial homogéneo y obligatorio para todas las entidades. Dos leyes que, además, deben complementarse.

El esquema político utilizado se ha convertido en una trampa para las instituciones: los soldados y marinos tienen que ocuparse de la seguridad interior porque las policías locales y la federal no son suficientes para contener a la delincuencia y en muchas ocasiones las primeras están intimidadas o compradas por los criminales. Los soldados y marinos deben estar en esa responsabilidad mientras se forman cuerpos policiales eficientes en estados y municipios, pero no existe ley alguna que obligue a esas autoridades a formarlos.

Por eso los gobernadores, salvo alguna honrosa excepción, no hacen nada por crear esos cuerpos y piden, ante cualquier situación de inseguridad, la presencia del Ejército y la Marina, pero, al mismo tiempo, reciben enormes presupuestos para la seguridad (el llamado Fortaseg, antes Subsemun, repartió el año pasado seis mil millones de pesos a municipios de “alto riesgo”), que no siempre, casi nunca, se utilizan en la creación de nuevas policías.

Todos los gobernadores, de todos los partidos, quieren que haya tropas en su territorio para solucionar sus problemas de seguridad, pero esos mismos partidos de esos mismos gobernadores, en el Congreso, no les dan respaldo, apoyo y protección jurídica a soldados y marinos. Tampoco aprueban leyes que obliguen a los gobernadores a crear sus propias policías homologadas.

Es el mundo perfecto para mantener un esquema de impunidad, recibir recursos poco verificables y chantajear políticamente a las fuerzas federales, al no darles un adecuado cobijo legal para su accionar. Como no votan la ley de modelo policial no hay policías y debe estar el Ejército, pero, como tampoco votan la ley de seguridad interior, el Ejército actúa sin protección legal, y por eso es objeto de todo tipo de acusaciones infundadas, mientras algunas ONG y analistas se preocupan terriblemente porque son más los delincuentes muertos que los soldados y algún candidato clama por las masacres que en realidad no existieron.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, ya ha dicho que se le pondrá un plazo a estados y municipios para que, con ley de seguridad y policial o sin ellas, el Ejército se comience a retirar de tareas de seguridad interior. Es una medida de presión necesaria, pero que quizá estados y municipios ignoren pensando en el costo que tendría ello en términos de seguridad cotidiana para el propio gobierno federal. Pero tampoco puede seguir existiendo este mecanismo de chantaje que afectó ayer al gobierno de Felipe Calderón y hoy al de Enrique Peña, y que, más allá de los gobiernos, afecta a la población y daña las instituciones.

Pero no estaría mal, como hicieron los paisanos en Estados Unidos, aplicar aquello de un día sin soldados y marinos como alguna vez imaginó el general Salvador Cienfuegos. ¿Qué harían sin las tropas estados como Tamaulipas, Guerrero, Sinaloa, Michoacán, buena parte del Estado de México y muchos otros estados del país? ¿Quién se encargaría de la seguridad cotidiana, quién realizaría los operativos de alto riesgo? ¿Qué policía, más allá de una Policía Federal que no tiene elementos para desplegarse en todo el territorio o la de la Ciudad de México, que tiene el modelo que no se quiere aplicar en el resto del país, podría realizar esa tarea?

Hay estados y municipios que simplemente en un día perderían la gobernabilidad y el control. No se trata de militarización, derechos humanos o letalidad: se trata de gobernabilidad, de ejercicio del poder y de control territorial. De esa soberanía de la que algunos políticos hablan un día sí y el otro también, sin saber cómo se ejerce. Es hora de que los partidos, todos, abandonen la mezquindad para atender el interés nacional ¿y qué refleja más el verdadero interés nacional que la seguridad interior?”

Ni quien le discuta al acertado Jorge Fernández Menéndez: México atrapado en la complicidad de autoridades que disimulan por miedo o conveniencia a favor de las mafias que no permiten que las vaya a molestar el ejército y por eso la ciudadanía se queda indefensa y al garete, olvidando tener en sus hogares una bandera mexicana, un ejemplar de la Constitución Política y una Biblia…desunidos y espantados…

¿Qué opinas de esa nota?

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