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#Entérate: Mar de fondo ha modificado la forma de vida en Tecpan, dicen

#Entérate: Mar de fondo ha modificado la forma de vida en Tecpan, dicen

Las marejadas que se han registrado en las costas de Guerrero, provocadas por el fenómeno de mar de fondo, en los últimos seis años han sido con mayor intensidad y frecuencia, lo que ha orillado a quienes viven en la localidad de Boca Chica a buscar formas de adaptarse para poder convivir con el mar, “porque no tenemos a donde irnos y aquí hemos vivido todo el tiempo”, aseguró Alejandra Arguello Barajas, prestadora de servicios de esa comunidad desde hace más de 60 años.

“El hecho de que las olas lleguen a las ramadas o crucen hasta la laguna, -contó- es un suceso que para nosotros es normal que ocurra año con año. Ya estamos acostumbrados. De hecho, hemos aprendido a vivir con el fenómeno, porque carecemos de un lugar a donde irnos, sólo tenemos este espacio donde hemos habitado toda nuestra vida”.

Boca Chica es una localidad ubicada a la orilla del mar. Para llegar ahí se cruza en lancha el estero que lo separa de la población de Tetitlán que está a 9 kilómetros de la cabecera municipal de Tecpan.

El lugar es conocido por los restaurantes, donde en el menú se ofrecen especies marinas de diferentes tipos que los lugareños pescan por la mañana. De hecho, las dos únicas actividades económicas de los habitantes es la pesca en alta mar o la laguna, y la venta de comida en los negocios, los cuales son construidos uno o dos metros arriba del suelo para que las olas pasen por debajo de éstos.

Los pobladores sólo usan madera para hacer sus ramadas, pues saben que las marejadas arrasan con lo que encuentran a su paso, y les resultaría muy costoso usar otro tipo de materiales de mayor costo para edificar sus negocios.

Uno de esos establecimientos es el de Alejandra Arguello, quien, en entrevista, recordó que hace 10 o 15 años las marejadas eran algo normal en la vida de la playa, diferente a lo que ha ocurrido en los últimos años, donde el fenómeno provoca olas de hasta siete metros de altura que llegan más allá de las ramadas por periodos de cinco o seis días.

La comerciante asegura que el mar ha ido comiendo año con año la franja de arena que lo separa de la laguna, lo que ha despertado el temor de los lugareños porque afirman que de seguir así, en varias décadas ese lugar podría desaparecer, lo que ya fue alertado seis años atrás por Francisco Lira Soto, a su paso como director de Protección Civil en este municipio.

No obstante que saben el riesgo en el que viven, los habitantes de Boca Chica se han adaptado a esa adversidad, empujados por la necesidad de tener un lugar donde vivir y una actividad económica que les permita la supervivencia, “porque no tenemos otro lugar a donde ir, ni sabemos hacer otra cosa”, aseveró la mujer de 74 años de edad.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

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