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#Entérate: ¿Las ilusiones mueren en noviembre?…

#Entérate: ¿Las ilusiones mueren en noviembre?…

El teléfono indiscreto
Por Felipe Victoria Zepeda

Para muchos apasionados y alucinados con logar candidaturas en el onceavo mes, la cuenta regresiva ya comenzó

Para otros se les adelantó el final con el triunfal retorno del Ing. Félix Salgado Macedonio como lugarteniente de Andrés Manuel López Obrador coordinando las acciones de Morena en Guerrero, perfilándose para el Senado en mejor posición que dos o tres que ya sentían suya la curul gracias a parentescos…

¿Acaso el popular “toro sin cerca” sabrá conseguirles alguien viable para que MORENA no haga el ridículo por la presidencia de Acapulco?

Como chícharos de maraca los izquierdistas este fin de semana, mientras el Panchito Pantera, el tigre y el felino rosa intensifican sus acciones promocionales para ver si logran candidaturas y los tricolores parecen echados en la hamaca, como si ya supieran a cual de la quintilla les impondrán desde la Cúpula del CEN una vez más…

En la columna invitada del Excélsior, Carolina Gómez Vinales, Maestra en Salud Pública, escribió sobre La Muerte lo que reproduzco:

“Desde el principio de los tiempos, los humanos hemos tratado de encontrar explicaciones lógicas de lo que ocurre entre la vida y la muerte. El culto a la muerte se ha dado en todas las religiones a lo largo de la humanidad.

En el caso de México, el culto a los muertos alimenta nuestra vida ritual. Entender por qué festejar a la muerte es algo que define nuestra identidad como cultura y sociedad. Para hablar sobre la muerte, la primera condición es saber lo que es la vida, esa vida que vivimos y de la que todos hablamos, pero que a veces no estamos conscientes de ella.

La vida tiene muchas definiciones. Diríamos que la vida es el espíritu, la vida es la verdad, la vida es el amor, la vida es el principio y muchas otras cosas más, pero de la que estamos hablando aquí diríamos que es el tiempo de duración entre el nacimiento y la muerte física, desde el momento que nacemos físicamente hasta el momento que ese cuerpo físico que salió del vientre de cada madre detiene sus funciones físico-vitales y, por lo tanto, no puede ejecutar actividades con él.

Hace apenas un siglo, la mayoría de las personas fallecían al poco tiempo de sufrir una lesión traumática o de contraer una infección grave. Otras personas tenían poca esperanza de vida cuando se les diagnosticaba alguna grave enfermedad. En la actualidad ya no se contempla la muerte como una parte intrínseca de la vida, sino como un acontecimiento que se puede aplazar gracias al avance tecnológico de la medicina. Hoy es posible mantener una actividad cardiaca y ventiladora artificial en cuidados intensivos en una persona cuyo corazón ha dejado de latir y que no es capaz de respirar por sí misma, por lo cual esto demuestra que no ha fallecido.

El tipo de muerte más importante para el ser humano es sin duda la muerte humana, sobre todo la de sus seres queridos. Afligirse es un proceso normal que tiene lugar ante la muerte esperada. Los expertos señalan que es típico que el moribundo experimente cinco fases emocionales, con frecuencia en el orden siguiente: negación, ira, negociación, depresión y aceptación.

No es nada fácil prepararse para la muerte y son muchos los altibajos emocionales que se producen durante el proceso. Sin embargo, algunas personas lo asimilan como un momento para recapacitar y de crecimiento espiritual. A veces, las familias alcanzan una sensación de paz una vez hablado y aclarado los rencores.

La otra cuestión que surge acerca de la muerte humana y tal vez la más interesante es: ¿Qué ocurre a los seres humanos tras la muerte? Realmente lo que se preguntan es qué ocurre con las facultades mentales de la persona que ha fallecido. Unos creen que se conservan gracias al espíritu que impelía a su mente, elevando su estado de conciencia a realidades aún mayores, otros creen en la migración del alma de un ser humano tras su muerte a un plano físicamente inalcanzable.

En la mitología azteca, Mictecacíhuatl es la reina del Mictlán, la región de los muertos. Ella, junto a su rey, les da la bienvenida a todos aquéllos que mueren por causas naturales. Pero antes de llegar a ella, los difuntos, ya sean nobles, plebeyos o ricos, deben atravesar un largo y doloroso viaje por el Camino de los Muertos. Una vez que terminen su trayectoria se encontrarán con los reyes del Mictlán, quienes les permitirán disfrutar del descanso eterno.

Nuestro Día de Muertos es conocido en el extranjero, causando sensación y extrañeza por la manera en que recordamos y celebramos a nuestros seres queridos que han abandonado el plano terrenal. Lo más interesante es que esa fecha no remite a una ausencia, sino a una presencia viva que ha trascendido a la eternidad; la muerte es una metáfora de la vida que se materializa en el altar ofrecido: quienes hoy ofrendan a sus muertos serán en el futuro invitados a la fiesta.

De hecho, las festividades inician el 28 de octubre, que es cuando se recuerdan a las personas que murieron en algún accidente; el 30 de octubre se recuerdan a los bebés que murieron antes de ser bautizados; el 31 de octubre se celebra a los niños menores de 12 años; el 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y se recuerda a quienes fallecieron por causas naturales o enfermedades; y el 2 de noviembre, después de las 12 del día —según las creencias es cuando las almas de los difuntos se van— se recogen las ofrendas y se levantan los altares. También se cree que las almas de los niños regresan de visita el día 1 de noviembre, y que las almas de los adultos regresan el día 2.

La muerte, deceso, fallecimiento o expiración, es al fin y al cabo el fin de la vida. Rindamos culto a la muerte, desde cada una de nuestras religiones o culturas, pero, sobre todo, ¡celebremos la vida!”

RECORDEMOS A JOSE GUAGALUPE POSADA

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