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#Entérate: La Nopalera y sus letras, “infelizmente vigentes”

#Entérate: La Nopalera y sus letras, “infelizmente vigentes”

A más de 40 años de su integración, La Nopalera, agrupación musical representativa del género neo folclórico, regresará a San Luis Potosí para ofrecer un concierto en la plaza de los Fundadores este viernes 7 de octubre a las 19 horas. A pesar de haber sido fundada en la ciudad de México en la mitad de la década de los setenta, La Nopalera tiene raíces potosinas gracias a uno de sus miembros fundadores: Arturo Cipriano Izquierdo, quien además es hijo del ex director de la Facultad de Ingeniería de la UASLP e histórico defensor de los derechos de los jubilados, Jorge C. Izquierdo.

La Nopalera tuvo un breve pero intenso paso por la música. Durante sus seis años de existencia no contaron con una alineación estable; sin embargo, eso no fue impedimento para que lanzaran cuatros discos y se les vinculara musicalmente con Silvio Rodríguez, Violeta Parra, Alí Primera, Atahualpa Yupanqui, entre otros. Entrevistado por La Jornada San Luis, Arturo Cipriano lo explicó así:

Del año 1975 al 1981 fueron varias nopaleras; no obstante, no paramos en ningún momento y hubo un barajeo como para integrar musicantes, llegamos a presentarnos como octeto. Con Roberto Cárdenas, Marcial Alejandro y Francis Laboriel venimos por primera vez a San Luis, propuse el nombre de Nopalera por haber nacido en el “gran tunal”.

Las primeras presentaciones coincidieron con el acompañamiento que hicimos a Ángel Parra, hijo de Violeta Parra y de quien conocí otro campo vastísimo de la música y una gama interminable de posibilidades, el folklore de Latindioamérica. En estos años alternamos con la mayoría de los creadores del continente, desde los trovadores cubanos conocidos, hasta Alí Primera de Venezuela, Sonia Silvestre y Luis Días en Dominicana, solamente por mencionar algunos. Guardo uno muy significativo a la vez que quasi desconocido en México, Pedro Luis Ferrer (guitarrista, compositor y cantante cubano a quien Cipriano se refiere como un “sujeto duro y consecuente”).

“…carajo ya no estoy pa’ tolerar más atropellos, carajo ya no estoy pa’ que disfruten nomás ellos…” dice una parte de la que quizá sea la canción más vigente de La Nopalera. Una canción que podría ser interpretada por cualquiera en el presente y daría la sensación de que es adecuada a los tiempos que vivimos. Carajo, para mí, es esencial para acercar a La Nopalera con quienes, como yo, nacimos varios años después de su separación. ¿Compartes esa idea?

Creo que varias letras de nuestras canciones siguen infelizmente vigentes, eran señalamientos y situaciones que veíamos que podían tener alguna solución. La adaptación que hice con mi hermano Javier a la canción de Chico Buarque, titulada El Maleante, se quedó pequeñuela comparada con los atracos casi diarios a nuestro país.

La Nopalera nació en una década de efervescencia política. Su identificación con la izquierda mexicana y los movimientos sociales de aquella época puede percibirse en la letra de canciones, razón por la cual se llegó a definir al proyecto musical como la “izquierda festival”; además de eso militaron en el Partido Mexicano de los Trabajadores ¿La militancia de aquellos años los alejó de la política en el presente?

En la nopa de 1975 había mucha ingenuidad en todo. Ese año iniciamos la militancia con Demetrio Vallejo y Heberto Castillo en lo que devino en llamarse Partido Mexicano de los Trabajadores y miles de personas que pensamos en la urgencia de intentar un cambio radical en las formas de avanzar como ciudadanos. No vislumbramos lo que veríamos 40 años después, con tanto cinismo, que la santísima palabra sería el fuero, la burla una y otra vez al voto, inundados de leyes y los legaloides encargados de cubrir un gobierno de asesinos.

El término “izquierda festiva” es poco usado pero me sigo aferrando a eso, ya que había mucha seriedad en las temáticas y en el escenario, nosotros no solamente disfrutamos cada toquín, rumbeábamos pesado todo el tiempo. Con esto quiero decir que seguimos la continuidad de las presentaciones con un agite corpóreo que incluía todo lo sonero, desde Palmieri hasta la Ponceña, desde la vaina cubana hasta Gilberto Gil.

¿Ser militante de izquierda era requisito para pertenecer a La Nopalera?

No era ni es un requisito ser de izquierda para ingresar a La Nopalera, pero con el tiempo vemos que confluye el pensamiento de todos los que nos sabemos juntar en torno a este vacilón, en este combo hay concertistas, compositores, un doctor en etnomusicología; todos tienen sus proyectos, enseñan y ahora tenemos un motivo tenaz para celebrar la amistad y la música que cada día se merece las tortillas y el queso de tuna.

¿En algún momento tuvieron problemas por el contenido de sus canciones o por identificarse con las ideas de izquierda?

Recuerdo una broncotota con la autoridad: tocamos en el aeropuerto del ex Distrito Federal en apoyo al sindicato de taxistas. Llovía. A punto de concluir, caen los granaderos, nos apañan, rompen la guitarra, me roban la flauta y nos acusan de daños a las vías federales de comunicación. ¿Les suena a algo? Nochixtlán, Atenco, la brutalidad, la misma, la misma torpeza, envilecimiento, injusticia, etcétera.

¿Qué piensas de la música en la era digital donde existen herramientas como iTunes o Spotify?

Tanto en Río de Janeiro como en Santo Domingo (Dominicana), en Tijuana o Cuernavaca, hay musiqueras con los que podemos conversar sonoramente y con los que además procuramos una forma diferente de expresión, ya con ese mazacotetenemos que descubrir a las personas que tengan interés en escuchar la diversidad que se está generando y posibilidades de llevarlo a diferentes audiencias.

Por muchos motivos se angosta ese cauce en nuestro país y aún así leo y escucho que hay centenares de jóvenes por todos los lugares deseando expresarse artísticamente. Hoy, creo, está más tenso, pero optamos por una singular forma de vivir que encuentra resonancia en muchos lugares. En los setentas parecía reducido nuestro chance de acción, pero había una enjundia y un pensamiento tan vigoroso que nos permitió viajar tenazmente y así conocer gente y colaboradores en decenas de ciudades del continente, incluso en la comunidad chicana.

Con iTunes y Spotify seguramente te pueden escuchar en espacios inimaginables, pero la osadía de viajar y con la banda comer yuca, arepas, pupusas, carurú (Brasil), ajiaco y de tocar con Luis Días, Joáo De Aquino, Manongo Mujica, Sonia Silvestre, Chu Quintero, Manduka, Angel Parra, Duluc y Antonio Vicioso no lo obtienes de esas herramientas referidas.

¿Por qué decidieron volver a reunir a La Nopalera?

Quería desde tiempísimos hacer un compilado de los cuatro discos que grabamos, finalmente lo logramos. Azucena, mi compañera, me entusiasmó a reunir y presentar ocasionalmente a la banda. Ya es la tercera presentación, somos más de 15 musicantes en esas diferentes formaciones y ahora vienen 10: el etnomusicólogo y fundador, Jorge A. Chamorro; el compositor y pianista Alejandro Corona; Carlos Torres, violinista;  Luz Haydée Bermejo, Azucena Méndez y Glenda Isa, cantantes; Keiko Niikura, pianista y Omar Vázquez, David Caspeta, bajo y batería. Como invitado, el siempre sorprendente y controversial Jesús Méndez, El Búho.

En la década de los setenta La Nopalera se presentó en el cine Azteca, en el auditorio Rafael Nieto, en la Facultad de Derecho y hasta en la otrora penitenciaría, donde hoy se encuentra el Centro de las Artes. Hace pocos años estuviste en San Luis Potosí con otro de tus proyectos musicales llamado Mitote Jazz. ¿Qué significa para ti volver 40 años después con La Nopalera?

Desde esos setentas somos, con centenares de artífices, el reflejo de un sector como fenómeno cultural y social, como lo es el pop, el mariachi y las estorbantinas, procurando sonorizar lo que nos emociona y aflorando los sentimientos que nos animan en lo cotidiano. Una neta emoción de venir con este magnífico combo, con nuevos arreglos y entusiasmo por esa cosecha amistosa de cuatro décadas. Salí buscando algo intangible, regreso con un vocabulario y una hermandad que piensa y que palpita una forma diferente de vivir, con más ternura.

FUENTE: http://lajornadasanluis.com.mx/cultura/la-nopalera-letras-infelizmente-vigentes/

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