Home / Locales / #Entérate: Irrumpe la Upoeg en la sede de la Crac en La Concepción
#Entérate: Irrumpe la Upoeg en la sede de la Crac en La Concepción

#Entérate: Irrumpe la Upoeg en la sede de la Crac en La Concepción

La tensión regresó a los bienes comunales de Cacahuatepec cuando Policías de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg), a bordo de 14 camionetas llenas de hombres fuertemente armados, irrumpieron en la sede de la Policía comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (Crac) que se encuentra en el poblado de la Concepción, expulsaron a los comunitarios, y permitieron la salida de tres personas que estaban en proceso de reducación.

El comandante regional de la Upoeg, Ernesto Gallardo Grande, dijo en entrevista que el objetivo de su acción era proponer a los lugareños el sistema de justicia ciudadano y afirmó que acudió respondiendo a un llamado de las autoridades ejidales.

Rechazó que haya ido a la comunidad para tomar control del pueblo, pero sus hombres, que portaban armas como AK-47, cuernos de chivo, AR 15 e incluso una metralleta Uzi, se colocaron en tres grupos rodeando a la comandancia de la comunitaria, que pronto fue ocupada por comuneros, principalmente mujeres.

Luego Gallardo se entrevistó con el comisario Julio Ventura Elasio, y le pidió que reuniera a la gente a las 6 de la tarde en una asamblea para hacerles la propuesta. El comisario narró a reporteros que el comandante de la Upoeg le había prometido que si la propuesta no era aceptada, se retirarían.

Durante todo el día, los dos cuerpos policiacos se mantuvieron a la expectativa; los comunitarios replegados en la torre de la iglesia; y los ciudadanos ocupando la cancha pública. Gallardo Grande se retiró como a las 9 de la mañana con un grupo al entronque El Ranchito, en la entrada a Salsipuedes, donde se reunió con los integrantes del comisionado ejidal, cuya legalidad es rechazada por los integrantes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la presa La Parota y se encuentra impugnado ante los tribunales.

Para cuando los reporteros llegaron al lugar serían como las 10 de la mañana. Las mujeres narraron que los policías de la Upoeg surgieron desde tres frentes entre las 6:30 y las 7 de la mañana y rodearon la comandancia de la comunitaria, a un policía que se encontraba en rehabilitación lo sacaron arrastrándolo hasta la cancha, que colinda con la comandancia o Casa de Justicia. Unas mujeres se interpusieron frente a los de la Upoeg y uno de ellos las empujó y les dijo: “para las mujeres también tenemos”, de acuerdo con la narración de una de ellas.

Los de la Upoeg estaban visiblemente armados, y unos mostraban sus armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, mientras otros se colocaron atrás de la cancha con el rostro cubierto. Algunos llevaban chalecos antibalas, máscaras de muerte o paliacates; otros solo el uniforme verde marrón que se confundía con el de los policías de la Crac, y portaban escopetas, como los comunitarios.

En El Ranchito, Gallardo Grande fue abordado por los reporteros, que se desplazaron hasta ese lugar. Ahí estaba rodeado de lo que parecía un cuerpo de élite de policías, y en entrevista aseguró que solo había ido a invitar a los habitantes de la Concepción a que se reunieran para explicarles el proyecto del sistema de justicia ciudadana. Por la mañana, el coordinador de la Upoeg, Bruno Plácito Valerio, había dicho a algunos reporteros que sus policías habían ido a buscar a algunos delincuentes por una denuncia de robo de vehículos.

Sin embargo Gallardo Grande dijo que eso no era así, ya que no habían ido a buscar a ningún delincuente, sino solo a presentar su proyecto. Aseguró que si el pueblo no lo aceptaba, se regresarían sin ningún problema, y mostró un acta donde el comisariado ejidal impugnado le hace la invitación a la policía ciudadana para que les ayude a organizarse.

El presidente de ese comité, Mauricio Velarde Hernández, entrevistado en el mismo sitio donde se encontraba Gallardo, dijo que el fondo del asunto es que los de la Policía Comunitaria son agresivos con la población y por eso llamaron a la Upoeg. Rechazó que atrás de esto se encuentre el tema de la presa La Parota, pues dijo que él no está en favor ni en contra de ese proyecto; tampoco de los gravilleros, contra los que el Cecop ha luchado, y a pregunta de si estos podrían volver a trabajar en el territorio si entra la Upoeg, respondió que “a lo mejor, poniéndonos de acuerdo, puede ser”.

En la Concepción, los comuneros alegaban precisamente eso: que la Upoeg ingresó bajo la conducción de Mauricio Velarde, quien ha estado a favor de los gravilleros y representa al empresario Humberto Marín; de Lucio Méndez, un conocido defensor de la presa; y Élfego Cevallos, oficial del Registro Civil en Aguacaliente, todos ellos impulsores de la presa y de los gravilleros.

Sin embargo, Gallardo Grande dijo en entrevista que él desconocía la lucha de la comunidad, y que su presencia ahí no obstruiría esa lucha, pues ellos solo vigilarían la seguridad, no los intereses del pueblo. “Nos tendríamos que sumar”, dijo.

Antes de las 6 de la tarde, los comuneros del Cecop se reunieron en la comandancia de la Comunitaria y resolvieron que no asistirían a la asamblea citada por la Upoeg porque no habían sido convocados adecuadamente. Ahí, en esa reunión, el comisario de la Concepción, Julio Ventura Elasio, les contó que había hablado con funcionarios de Gobernación municipal, y que estos le dijeron que no diera declaraciones a la prensa, que dejara que los de la Upoeg y la Crac resolvieran el asunto como pudieran, y él se hiciera a un lado; además, ofrecieron que ellos (los de Gobernación) acudirían al pueblo hasta el día siguiente para saber cómo había acabado el conflicto, por lo que el comisario prefirió retirarse.

A las 6 de la tarde, Gallardo Grande regresó a la comunidad. Ya había habido comunicación entre el Centro de Derechos Humanos La Montaña Tlachinollan y el coordinador de la Upoeg, Bruno Plácido, dijo, por lo que solo entregó la supuesta acta de asamblea donde lo invitaban a acudir a los bienes comunales. Los campesinos le rebatieron que los firmantes no tienen ninguna representación legal y le dijeron que no aceptarían ese diálogo, pero tras una discusión aceptaron hacerlo posteriormente a condición de que estuvieran presentes representaciones de la Crac, los abogados de Tlachinollan y la propia población.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

¿Qué opinas de esa nota?

Scroll To Top