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#Entérate: El enemigo en casa

#Entérate: El enemigo en casa

BAJO FUEGO
José Antonio Rivera Rosales

La reciente aprehensión de Fredy del Valle Verdel en la ciudad de Los Cabos, Baja California Sur, fue un golpe magistral de la División de Inteligencia de la Policía Federal. Pero sigue siendo un avance táctico, insuficiente para frenar la violencia desatada en el puerto de Acapulco.

Tal como lo describió la versión oficial, junto a otros cuatro o cinco rufianes ese individuo era uno de los generadores de la violencia que mantiene asolado al puerto turístico, cuya población vive en una diaria incertidumbre y temor tanto por la propia integridad física como, de manera especial, por el peligro constante que los criminales representan para los hijos e hijas de cada familia.

Por eso decimos que la captura de dicho delincuente fue un golpe magistral cuya investigación debe tener la continuidad obligada para capturar a sus socios, tanto en el ámbito local como en las estructuras criminales que asuelan el país.

Por ello apuntamos a la importancia de los segundos. La investigación debe enfocar sus baterías contra los segundos al mando, que son claves para descabezar las formaciones criminales que han causado tanto luto y terror entre la población de a pie. Ayotzinapa es una muestra tangible de los alcances del crimen, particularmente por la colusión inequívoca que existe con agentes del estado.

Y ese es el punto focal de esta entrega: la colusión de grupos policiacos con algunos grupos delincuenciales.

Si bien la captura de Fredy del Valle fue una oleada de aire fresco en el combate a la delincuencia, lo ideal sería capturar también a los segundos al mando que, ante la caída de sus jefes, de inmediato comienzan a disputarse el liderazgo. Sin la captura de los segundos, la aprehensión de los jefes del crimen organizado queda como una investigación inconclusa que permite el surgimiento de nuevos liderazgos entre los afines al mando delincuencial. Y la historia se repite.

En cambio, si se detiene a los jefes y a sus segundos, el golpe a la estructura delincuencial es demoledor y, por regla general, los sobrevivientes comienzan a correr pensando que ya están identificados por las Fuerzas Federales.

Por desgracia, la aprehensión del citado cabecilla el 24 de abril pasado, llega en momentos en que también arribó a Acapulco un grupo de exterminio del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que comenzaron a hacer una labor de “limpieza” que pretende asegurar la plaza para La Empresa, como se hacer llamar ahora el cártel de los Beltrán Leyva.

El CJNG es una estructura delincuencial de nueva generación que utiliza mercenarios con entrenamiento militar y amplia capacidad de fuego. Fueron los responsable de derribar, el 5 de mayo de 2015, un helicóptero militar Cougar Eurocopter 725, una formidable máquina de guerra de fabricación francesa, recientemente adquirida por el Ejército Mexicano.

El Eurocopter 725 es uno de los helicópteros tácticos más avanzados, con una amplia autonomía de vuelo diurno y nocturno, equipado con ametralladoras laterales de 7.62 milímetros y un cañón de 20 milímetros. Cuenta con un blindaje especial que lo convierte en un vehículo eficaz para actuar en zonas de combate, sistemas de alerta electrónica de guerra así como una amplia maniobrabilidad.

Es, pues, una fortaleza volante. Y no obstante, mercenarios del CJNG lo derribaron con un lanzacohete RPG, causando la muerte de 19 personas.

Ya existían informaciones fidedignas que alertaban sobre la existencia de las armas RPG en las filas tanto de criminales como de la guerrilla mexicana. El RPG es un arma táctica de uso común en formaciones armadas irregulares.

Lo importante aquí es que estos mercenarios -ya no se trata de simples sicarios que matan civiles por dinero- están ya en Acapulco para hacer su labor de “limpieza”, aliados con uno u otro grupo delincuencial.

Su primera labor fue la ejecución limpia de tres trabajadores el 14 de mayo en la Playa Icacos, al mediodía, delante de propios y extraños, trabajadores a quienes asesinaron de un tiro en la cabeza cada uno a relativa distancia.

Los homicidas eran hombres de mediana edad, de tez blanca, bien vestidos, ostentaban joyas e inclusive a uno de ellos se le vio portar un reloj con vestidura dorada. Operaron con absoluta sangre fría y se retiraron del lugar sin prisa alguna. Son, indudablemente, hombres entrenados en el manejo eficiente de armas de fuego. Este es el nuevo tipo de sicarios que ya están en el puerto.

Así las cosas, el cuadro se vislumbra complicado para las Fuerzas Federales que operan en Acapulco, en especial porque pareciera que existe algún tipo de colusión entre las filas de la Policía Federal acantonada en Acapulco, con alguno de los grupos delincuenciales en pugna.

Un ejemplo de ello es lo ocurrido la noche del 24 de abril, cuando la Policía Federal encabezó un aparatoso operativo para detener a nadie, porque los sujetos que aparentemente perseguían parecían pertenecer a la misma corporación, aunque actuando con ropas de civil. El supuesto agresor fallecido en el falso enfrentamiento era un delincuente al que los hombres de civil le dieron alcance y ejecutaron sin más.

La versión oficial justificó el confuso operativo diciendo que era una reacción a la captura de Fredy del Valle. No es verdad.

A través de fuentes diversas, ahora es posible saber que los jóvenes delincuentes fueron atacados para robarles una nómina de 280 mil pesos que llevaban consigo. Es decir, se trató de un vil asalto a mano armada. Los mandos superiores de la PF deben esclarecer plenamente ese incidente que causó pánico entre la ciudadanía acapulqueña.

La versión que circula es que no se trató de un grupo delincuencial contra otro, sino que fue un grupo de agentes federales de civil cuyo único objetivo era despojar a los delincuentes de la nómina que cargaban consigo. Si fue así, estamos ante delincuentes con placa a cargo de cuidar a la ciudadanía. Las cosas van de mal en peor.

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