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#Entérate: Dolor y evasión en la magia del teatro cabaret

#Entérate: Dolor y evasión en la magia del teatro cabaret

La obra Cantando bajo las piedras, escrita y dirigida por Carlos Talancón, es una tragicomedia que retrata el dolor y la forma de evadir la realidad de una prostituta y un travesti, pues viven de modo paralelo una fantasía entre cuatro paredes.

El montaje, que se escenifica en el Centro Cultural Carretera 45 Teatro, es protagonizado por Nallely Aguilar y Eduardo Sarabia, que con su actuación hacen un homenaje al mundo del cabaret mexicano y la época de las vedettes.

La sordidez humana está representada a través de los personajes de Cocol, una prostituta, y Gingerel, un travesti, quienes todos los días realizan un extraño ritual cabaretesco donde ambos sueñan: ella con una boda y él, con ser la estrella de la marquesina del Teatro Esperanza Iris.

Los protagonistas, en esa irrealidad que construyen día tras día, reviven un mundo idílico de la época de oro del cine mexicano. En el escenario se ven imágenes de Pedro Infante, de María Félix y de otros actores mexicanos, y en algunas escenas la música de la Sonora Santanera traslada al público a las noches de cabaret.

Concepción y Anselmo sumidos en su propia tristeza por su precaria situación fingen y se transforman en Cocol y Gingerel. Cómplices de esa irrealidad juegan a ser felices, los dos se arrastran con su imaginación, sin embargo siempre se filtra el mundo real al escucharse como alguien golpea la puerta y los amenaza.

A lo largo de la puesta en escena están los detalles trágicos que viven los protagonistas: no tienen dinero para la renta, luz y gas, y para sobrevivir están dispuestos a todo.

El mundo lleno de alegría, canto y fantasía de Cocol y Gingerel contrasta con la realidad cada vez más dolorosa y patética de Concepción y Anselmo. Se percibe tensión entre ellos y cuando el miedo se hace presente surgen las verdades que muestran a la prostituta, que está involucrada en un crimen, y al responsable de asear los baños, que tiene cuentas pendientes con un cliente.

Para romper con la tensión en algunas escenas, la música de la Sonora Santanera suena y los protagonistas bailan y sonrien a su público, pues saben que la función debe continuar, aunque afuera de su habitación, en las calles, los policías investigan un crimen.

Los personajes son perseguidos, acechados por alguien que golpea todos los días su puerta, sin embargo al volverse más cruda su situación Concepción y Anselmo se aferran más a su fantasía, a ser Cocol y Gingerel, se resisten a dejar ese universo de luces y baile en el que creen son felices.

Casarse y cantar es lo único que da sentido y dicha a la existencia de Cocol y Gingerel, pues no logran establecer otra relación con el mundo más que a través de la teatralidad, una forma manera rara de hacer frente a su realidad, pero al mismo tiempo una vía de curación frente a la brutalidad del mundo exterior.

En ese mundo paralelo al real, lleno de música y baile o la ceremonia de una boda, los protagonistas encontraron un modo de sobrevivencia, un mecanismo defensa al dolor de la existencia.

Con la producción de Larissa Guzmán y dirección de Carlos Talancón, Cantando bajo las piedras se presentará hasta el 28 de agosto en el Centro Cultural Carretera 45 Teatro (Juan Lucas de Lassaga 122, colonia Obrera). Funciones: viernes, 20:30 horas; sábados 19:00 horas, y domingos a las 18:00 horas.

FUENTE: http://lajornadasanluis.com.mx/ultimas-publicaciones/dolor-evasion-la-magia-del-teatro-cabaret/

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