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#Entérate: Criminales piden cuota llevando datos oficiales: constructores

#Entérate: Criminales piden cuota llevando datos oficiales: constructores

Cuando los criminales piden a las empresas constructoras el diez por ciento del monto total de las obras que les contrata algún gobierno, lo hacen con información precisa, oficial.

“En algunos casos llegan con documentos que coinciden con el proyecto que tiene los empresarios”, explica Adrián Alarcón Ríos, un empresario materialista y presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Chilpancingo.

La única forma en que los delincuentes tengan esa información es por la filtración que hay desde muchas áreas del gobierno, de cualquier nivel de gobierno, concluye Alarcón Ríos.

“Los criminales van por los montos totales de las obras, alguien desde el gobierno les está filtrando la información, ese es su secreto”, dice cuando se le pregunta cómo un criminal puede pedir con tanta exactitud el pago de una cuota.

Al escritorio de la Coparmex en Chilpancingo llegan muchos casos de extorsión. Llegan a pedir ayuda, asesoría o apoyo desde el pequeño comerciante hasta el empresario.

Alarcón Ríos sabe bien lo que es la extorsión.

“Un martes de 2014 a las 12 de día llegaron tranquilamente 12 personas armadas hasta los dientes. Pararon los camiones con los que trabajo, me llamaron y me citaron a una casa de seguridad. Me dijeron que tenían una lista de empresarios constructores y que yo estaba incluido, que tenía que colaborar para su nómina. Platique con ellos como dos horas, me querían llevar secuestrado, pero les dije que era mejor que me dejaran en libertad porque iba ser más fácil reunirles la cantidad que me pedían. Me dieron una semana. Un empleado mío llevó la cantidad a un paraje. Se llevaron las utilidades de muchos años, incluso tuve que pedir prestado. Yo creí que ya estaba solucionado el asunto. A los 15 días regresó el mismo grupo a medirme otra cantidad similar. Ya no acepte y huí. Durante tres meses tuve mi oficina ambulante, en mi carro. Cerré mi negocio. Dormía dos horas por día en promedio por estar esperando que llegaran a mi casa”.

Desde entonces, Alarcón Ríos no sale de noche, no va a fiestas, siempre se está reportándose con los demás empresarios y, nunca duerme sin tener en el buro su pistola.

Su tranquilidad depende del nivel de protección que tenga. En su casa como en su negocio tuvo que instalar cámaras de video, subir bardas, colocar alambres de púas y puertas con doble fondo.

El viernes 10 de marzo, en la toma de protesta de la delegación de la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción (AMIC), el subsecretario de Obras Públicas en el estado, Luis Flores Guevara, dijo que uno de los problemas que enfrentan los constructores es la extorsión de los grupos delictivos.

“Se les cobra mochadas a los contratistas, eso lo sabemos porque la inseguridad está en todos lados”, dijo el funcionario ante los empresarios.

En entrevista, Flores Guevara dijo que las empresas constructoras pagan al crimen entre el 5 y el 10 por ciento del costo total de la obra. Sin embargo, afirmó que ninguna obra que contrata el gobierno está suspendida por el acoso del narco.

Ese 10 por ciento que dan los empresarios a los criminales es un recurso que los empresarios deben solventar.

“Les he sugerido a los empresario constructores que en el expediente de la obra, al precio unitario, le agreguen un cinco por ciento para el pago de la seguridad, para el pago de extorsiones”.

El problema de la extorsiones está en todo Guerrero, pero hay zonas que el funcionario estatal ubica como de alto riesgo. Por ejemplo Chilapa y municipios de la Tierra Caliente y la Costa Grande, las empresas constructoras tienen que pagar hasta el 10 por ciento si quieren trabajar.

En ese acto también se habló de la cuota, 10 por ciento también, que los funcionarios exigen a los empresarios constructores para otorgarles obra pública. Sí no pagan, no hay obra.

La extorsión en la capital se ha vuelto indiscriminada. Cualquier tipo de negocio es blanco para los delincuentes. Alarcón Ríos explica que no sólo las grandes empresas son las que sufren el acoso de los grupos criminales, sino también el ciudadano que decide construir su casa.

Los delincuentes llegan y establecen el pago según el tamaño de la casa que se está construyendo. Les dicen que el pago es para evitar que otro grupo criminal los extorsione. Con los particulares los criminales no le llaman extorsión o pago de cuota sino “protección”.

Y en obras grandes, no importa si las empresas la realizan para un gobierno o para un particular. El año pasado durante tres meses se suspendió la construcción del hotel Holiday Inn, el cual será el primer hotel de cinco estrella en Chilpancingo.

Se suspendió porque el narco sólo esperaba saber que empresa sería la construiría la siguiente etapa de la obra para pedir su cuota.

Muchas empresas constructoras, dice Alarcón Ríos, ha sacado de Chilpancingo sus oficinas por la extorsión; los dueños sólo regresan a revisar las obras que tiene y se vuelven a ir.

El Colegio de Ingenieros Civiles de la Región Centro del Estado también han denunciado las extorsiones en contra de las empresas constructoras. En 2015, contó un ingeniero suspendió la construcción de cuatro edificios que ya tenía bajo contrato con la iniciativa privada. “Vivimos con miedo en Chilpancingo. Los negocios que ha prosperado son los de funerarias, los de ventas de veladoras, los sacerdotes, a ellos son a los que les va bien en Chilpancingo”, dice el presidente de la Coparmex.

FUENTE: lajornadaguerrero.com.mx

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