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#Entérate: Chile reabre debate sobre criminales de la dictadura

#Entérate: Chile reabre debate sobre criminales de la dictadura

¿Merecen ser liberados los condenados por graves violaciones de los derechos humanos, en virtud de su vejez y por tener enfermedades terminales? Esa es la pregunta que se debate en Chile tras la polémica decisión de un tribunal, que otorgó la libertad condicional a un ex jefe de la policía secreta durante la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

La controversia la abrió la decisión de una sala de la Corte de Apelaciones de Santiago. A comienzos de octubre, favoreció al ex general retirado Raúl Iturriaga Neumann, condenado, entre otros, por el crimen en Argentina del ex comandante en jefe del ejército, el general Carlos Prats, antecesor de Pinochet en el cargo.

A pesar de la resolución, el fallo aún no se ha materializado pues Iturriaga, quien fue subdirector de la temida Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, la primera policía secreta de Pinochet), tiene otros 12 procesos todavía pendientes. Además, organismos defensores de los derechos humanos anunciaron que apelarán la sentencia ante la Corte Suprema.

El dictamen judicial reabrió, sin embargo, un debate que ya es casi permanente entre los que sostienen que los castigos por crímenes de lesa humanidad deben cumplirse en su integridad y los que piden clemencia para los ex militares en vista de la edad y de las enfermedades, en varios casos males incurables, que les afectan.

“Los criminales nazis que fueron capturados por estos delitos murieron en la cárcel”, declaró Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos durante la dictadura, tras criticar que en el país se intente instalar la idea de que los represores deben ser liberados por su avanzada edad.

El diputado de la conservadora Unión Demócrata Independiente, Ignacio Urrutia, considera sin embargo que se debe otorgar el beneficio de la libertad condicional a los militares condenados, a los que llama “verdaderos patriotas” y “prisioneros políticos” en democracia.

“Lo único que hicieron fue salvar a Chile de la dictadura marxista”, calificó al gobierno del presidente Salvador Allende, derrocado por Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

Al debate entró también el sacerdote jesuita Fernando Montes, un conocido defensor de los derechos humanos durante el régimen castrense: “Como sacerdote y seguidor de Jesús, primero (estoy) con las víctimas que han sufrido tanto, de las cuales hay que preocuparse particularmente, pero no puedo despreocuparme de los victimarios. Porque, por malas cosas que hayan hecho, siguen siendo personas humanas”.

Montes se refería al cerca de un centenar de ex militares y policías, además de algunos civiles, condenados por los tribunales de justicia y que se encuentran recluidos en Punta Peuco, un penal ubicado al norte de la capital chilena que fue construido especialmente para encerrar a violadores de derechos humanos.

Allí, por ejemplo, pasó sus últimos días el ex general Manuel Contreras, el jefe de la temida policía secreta de la dictadura, quien murió a los 86 años de un cáncer cuando cumplía sentencias que sumaban más de medio siglo.

Brazo derecho de Pinochet, Contreras es el autor, entre otros varios crímenes, del asesinato en Washington del ex ministro de Relaciones Exteriores de Allende, Orlando Letelier. Éste murió el 21 de septiembre de 1976 al estallar una bomba detonada por control remoto y colocada bajo el piso de su automóvil por los agentes de la policía secreta.

También fue huésped de Punta Peuco hasta su muerte de un cáncer pulmonar a los 80 años Marcelo Morén Brito, un coronel del Ejército que fue subdirector de la policía secreta y considerado, junto a Contreras, uno de los más crueles represores en dictadura. Estaba condenado a más de 300 años de cárcel.

Entre otros, Moren Brito estuvo involucrado en la llamada “Caravana de la Muerte”, un escuadrón militar que sembró el terror en el norte del país al asesinar sin juicio a 72 opositores tras el golpe militar.

En los casi 17 años de dictadura, unas 38 mil personas fueron torturadas, desaparecidas o ejecutadas, según informes oficiales elaborados ya en democracia.

Recientemente, y en una inédita resolución, una mayoría de la Cámara de Diputados de 120 miembros declaró a Pinochet como “el más violento y criminal gobernante” que haya tenido Chile en toda su historia. El dictador, quien murió a los 91 años de un infarto de miocardio el 10 de diciembre de 2006, jamás tuvo que hacer frente a los tribunales por sus crímenes.

FUENTE: http://lajornadasanluis.com.mx/ultimas-publicaciones/chile-reabre-debate-criminales-la-dictadura/

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