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EL PICASSO QUE DONO DAVID DOUGLAS DUNCAN

EL PICASSO QUE DONO DAVID DOUGLAS DUNCAN

Robert Capa le había prometido a su amigo David Douglas Duncan, también fotógrafo de guerra, que le presentaría a Picasso; sin embargo, Capa murió en 1954 durante la Primera Guerra de Indochina. Dos años después Duncan coincidió en Francia con el pintor español y decidió llamarlo. Respondió su esposa, Jacqueline Roque, quien lo invitó a pasar por La Californie, la casa-taller de Cannes. Desde ese día, hasta la muerte del artista, en 1973, fueron amigos.

 

“Cuando Picasso vio la fotografía de un amigo mío que había caído muerto, tendido en una colina, se sobrecogió, como si el proyectil hubiera impactado en él. Mis fotografías de guerra parecían abrumarle. Los ojos se le llenaban de lágrimas y su compasión hacia lo que acababa de ver era absoluta. Nunca he fotografiado una expresión más trágica”. Las palabras de Duncan se leen sobre una de las paredes del Museo Picasso de Barcelona. Al lado del texto están las tres fotos: la del amigo vivo, la del amigo muerto y la del rostro triste del pintor en primer plano. Detrás del lente: David Douglas Duncan.

Las imágenes aquí narradas forman parte de la donación que David Douglas Duncan hizo al Museo Picasso de Barcelona. Son en total 163 fotografías tomadas entre 1956 y 1962 que se podrán visitar hasta el 11 de enero de 2015. Al recorrer la muestra se ve el diálogo con algunas obras de la colección permanente del museo. Por ejemplo: en una fotografía aparecen los pichones que habitaban el segundo piso del palomar en La Californie, pichones que se convertirían tiempo después en una pintura de Picasso. Lo mismo pasa con sus “pruebas enjuagadas”, el retrato muestra a Picasso introduciendo una de sus estampas en la bañera y muy cerca de la foto los visitantes pueden ver la “prueba enjuagada”. Proceso y resultado como forma de diálogo entre dos artistas.

El Museo Picasso de Barcelona cuenta con 4.251 obras en la colección permanente y es el centro de referencia para conocer detalles sobre la vida y trabajo del pintor, especialmente sobre su época de formación. Picasso pasó años importantes de su adolescencia en la ciudad y quiso tener allí un museo, por esta razón Jaume Sabartés, amigo y secretario personal, donó su colección y el Palacio Aguilar de la calle Montcada fue abierto como museo en 1963. Hoy aparte de la exposición permanente y las temporales, se puede participar en actividades extra como clubs de lectura, talleres de grabado y estampación y charlas especializadas.

La exposición cuenta hechos que marcaron la producción artística de Picasso, como cuando estuvo en una muestra de cerámica en 1957; a partir de esta visita realizó una serie de bandejas llamada “platos españoles” y las decoró con imágenes de animales: búhos, peces, aves. Algunos ejemplos de este trabajo se pueden ver junto a las fotos de su proceso creativo tomadas por Duncan. Un fotógrafo con carta abierta para retratar a un Picasso familiar y cotidiano, el mismo que cuando era niño le gustaba hacer figuras de papel para entretener a sus hermanas y tías, que más tarde en su etapa profesional aplicaría esta técnica para sus papiers collés y la aprovecharía en su vida personal para entretener a sus hijos y amigos, como en la foto del búho que cubre sus ojos o el conejo con el que Lump juega en La Californie.

Detrás de todas estas imágenes estuvo David Douglas Duncan. Robert Capa le diría: “David, las fotos son muy buenas, te has acercado lo suficiente”.

FUENTE: ELESPACTADOR.COM 

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