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#Entérate: Cabo de año del Patriarca del periodismo insumiso

#Entérate: Cabo de año del Patriarca del periodismo insumiso

EL TELEFONO INDISCRETO
Por Felipe Victoria Zepeda

En los festejos del “día del periodista” ni todos los que estaban lo son ni lo eran todos los que estuvieron; bien harán Erika Luhrs y Pedro Mendoza en apurarse con la depuración de los padrones oficiales de Guerrero y Acapulco; esa limpieza y orden le interesa a Héctor Astudillo Flores y Florencio Salazar Adame conoce por donde masca la iguana…

Cuentan que los reyes magos están anonadados con lo que en sus cartitas pide la chamacada de escasos recursos que asiste a escuelas oficiales:

Cuernos de chivo, escuadras, granadas, paliacates y pasamontañas contra fuego, ballestas, navajas de muelle, dagas, balines, manuales para fabricar explosivos, hierbitas recreativas y polvitos para quitar sueño y cansancio, botas antiderrapantes con puntera de acero, sprays lanzallamas y teléfonos celulares con las nuevas aplicaciones

Los menores de edad que van a escuelas particulares igual quieren mejores móviles de telefonía, lap tops y tablets, condones de colores y sabores con texturas, anticonceptivos, armaños vibradores, “chochos de tochos morochos”, motonetas automáticas con casco, chalecos blindados, armas cortas para defensa y chips localizadores antisecuestro

En las cartitas de algunos nuevos funcionarios piden muchos cascarones rellenos de pollo no nato y antídotos para inhibir la voracidad

Yo no lo creo, mejor recordaré a mi querido Maestro y patriarca del periodismo insumiso en México, tomando datos del Internet:

“Julio Scherer García (México, D.F., 7 de abril de 1926 – ibídem, 7 de enero de 2015) fue un periodista y escritor mexicano, director del periódico Excélsior de 1968 a 1976 y fundador del Semanario Proceso. Hasta su muerte, se desempeñó como presidente del Consejo de Administración de CISA S.A. de C.V. Falleció a las 4:30 horas del 7 de enero de 2015 a consecuencia de un choque séptico en la Ciudad de México”

Matriculado en la Facultad de Derecho de la UNAM prefirió cambiarse a Filosofía, pero Julio Scherer no terminaría ninguna de estas licenciaturas porque ingresó rápido a Excélsior, y el trabajo además de gustarle más, consumió su tiempo.

Tras varios años de ser reportero fue designado por la cooperativa como director general de Excélsior en 1968. Desarrolló una línea crítica hacia los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y de Luis Echeverría Álvarez, línea que molestaría a las autoridades del régimen instituido pero que consolidaba a la cooperativa Excélsior como empresa editora.

En julio de 1976 Luis Echeverría lograría la realización de una asamblea designando al frente del diario al periodista Regino Díaz Redondo, quien ocupó dicho cargo 24 años….

Scherer junto con colaboradores suyos como Octavio Colmenares Vargas (entre ellos Miguel Ángel Granados Chapa y Francisco Ortiz Pinchetti) abandonaron Excélsior. En realidad, Echeverría -o mejor dicho-, sus agentes dentro de la cooperativa citada utilizaron como excusa la ocupación, por parte de un grupo de ejidatarios, de terrenos propiedad del periódico. De la crisis subsecuente se derivó el cambio de director y de línea editorial.

Meses después, en noviembre de 1976, fundó con sus antiguos colaboradores de Excélsior, la revista Proceso, que saldría a la venta la primera semana de noviembre. Scherer dirigió la revista hasta 1996, 20 años en los que mantuvo una línea crítica con el gobierno federal y sus diferentes encargados.

La revista Proceso logró consolidarse como un semanario político importante de México, siempre con una línea crítica hacia el gobierno en los más de 31 años que ha sido publicada, lo cual, desde el enfoque de algunos que desconocen la misión de los periodistas, le resta credibilidad al semanario, pues “no está de acuerdo con nada”.

Entre sus entrevistas, realizó conversaciones periodísticas con personajes como al Subcomandante Marcos en 2001, en 2008 a Sandra Ávila Beltrán; en 2010 y 2013 a los delincuentes Ismael Zambada y Rafael Caro Quintero, respectivamente

Tras dejar la dirección de Proceso en 1996, Scherer continuó con la Presidencia del Consejo de Administración de CISA Comunicación e Información, S. A. de C. V., empresa que edita el semanario, cargo que conservó hasta su muerte.

El 17 de octubre de 2014 realizó su última visita al semanario Proceso, institución que fundaría y el 7 de diciembre del mismo año publicó su último artículo, conmemorando la trayectoria del, en ese entonces, recién fallecido compañero, Vicente Leñero, su camarada del dominó

El 7 de enero de 2015, a los 88 años de edad, tras luchar dos años con problemas gastrointestinales, falleció en la Ciudad de México por un choque séptico. Igual que su amigazo Gabriel García Márquez no llegaron a los 90 y dejaron un hueco imposible de llenar en las letras y el periodismo.

telefono-indiscreto

-¡Riiiing…salinsliiim!

-Comadre Proculina, ¿qué le pedirás a los santos reyes?
-Una chamba para mi viejo o la lotería para un puesto callejero de antojitos y de ahí sacamos para que siga haciendo periodismo insumiso, como su Maestro Julio Scherer…en paz descanse
-¿Te sabes algunos de sus libros?
-Pues…La piel y la entraña: Siqueiros (1965); Los presidentes (1986);El poder: historias de familia (1990), Estos años (1995), Salinas y su imperio (1997),Cárceles (1998), Pinochet:vivir matando (2000);Máxima seguridad: Almoloya y Puente Grande (2001), La pareja (2005), El perdón imposible: no sólo Pinochet (2005), El indio que mató al padre Pro (2005);La terca memoria (2007),La reina del pacífico: es la hora de contar (2008), Allende en llamas (2008),Secuestrados (2010),Historias de muerte y corrupción (2011),Calderón de cuerpo entero (2012)Vivir (2012), Niños en el crimen (2013)
-Carambas manita,¿todos esos solito?
– En colaboración intervino en Parte de guerra: Tlatelolco 1968: documentos del general Marcelino García Barragán: los hechos y la historia, (1999), escrito con Carlos Monsiváis y Parte de guerra II : los rostros del 68, (2002, Tiempo de saber: prensa y poder en México, (2003),escrito también con Monsiváis, igual que Los patriotas: de Tlaltelolco a la guerra, (2004)
-Oye comadrita Proculina, ¿eso de que a unos periodistas les dé por escribir libros es una enfermedad?
-Incurable, progresiva y a veces mortal Torturina; aunque les deje miserias de regalías, los ganones son los editores y los libromenudistas…

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