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Astudillo, lo peor de ‪GUERRERO‬ ‪‎PRI‬ ‪PVEM‬

Astudillo, lo peor de ‪GUERRERO‬ ‪‎PRI‬ ‪PVEM‬

‪Héctor Astudillo es la proyección de los que saquearon durante años al estado de Guerrero y lo dejaron sumido en la inseguridad y el narcotráfico. El PRI dejó muy lastimado a Guerrero y ahora quiere regresar con los mismos de siempre, con los mismos que representan lo peor de este estado. Junto a Astudillo va el que fuera alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, responsable de la desgracia de Acapulco. Añorve Baños dejó en la quiebra las finanzas de este puerto y se acogió a la impunidad que le da el coordinador de los diputados del PRI, Manlio Fabio Beltrones. A esa normalidad quiere regresar Astudillo.
Astudillo, lo peor de Guerrero

Cansancio y derrota. Cuando Héctor Astudillo dice que quiere que “vuelva la normalidad a Guerrero” lo que en realidad está diciendo es que vuelva la corrupción, la impunidad, los acuerdos infames con el crimen organizado, el atraco al presupuesto público y que el gobernante viva como faraón, entre pavorreales y una corte de 400 sirvientes, en la infame mansión de Casa Guerrero.

Jeremías Marquines

Casa Guerrero es un símbolo de ignominia, impunidad, y corrupción. Representa una de las mayores ofensas que se le puede hacer al pueblo de Guerrero. Enormes cuartos palaciegos, albercas exclusivas, animales exóticos, cientos de empleados para servir al gobernador, su familia y sus amigos, viandas de lujo, bebidas carísimas, guardias por todas partes, todo para que el gobernador de un estado sumido en la pobreza y el atraso viva como un faraón mientras la mayoría de las y los ciudadanos sobreviven con un salario mínimo, pasan hambre, inseguridad y todo tipo penurias, a este reprobable esplendor quiere regresar el candidato del PRI a gobernador Héctor Astudillo.

Uno de los mayores aciertos que hizo el gobernador interino, Rogelio Ortega como medida de desagravio hacia el pueblo de Guerrero, tras la tragedia de Iguala, fue abrir Casa Guerrero a las y los ciudadanos, y convertirla en lo que podrá ser un complejo cultural que además servirá de atractivo turístico a Chilpancingo. Casa Guerrero ofende la memoria de los jóvenes normalistas desaparecidos pues esa residencia representa todo lo peor de esta entidad: la impunidad, y el abuso cometido por gobernadores como Ángel Aguirre, el último de sus moradores, contra el pueblo de Guerrero.

Casa Guerrero fue instituida como residencia oficial de los gobernadores mediante un decreto escueto expedido por el ex gobernador José Francisco Ruiz Massieu en 1987. Entre sus principales motivos señala que es “para honrar al estado”. Habla de instalar allí la biblioteca Ignacio Manuel Altamirano que nunca se hizo, pero que además nadie que no fuera la familia o amigos del gobernador podría haber visitado, dado lo impenetrable que era por la cantidad de policías que la custodiaban, el pueblo nunca tuvo acceso. Habla de “apoyar la disposición y custodia de objetos artísticos e históricos que se afecten a las instalaciones de la Casa Guerrero”, (eso de “que se afecten a las instalaciones de la Casa Guerrero”, quien sabe qué quiere decir). Lo cierto es que si alguna vez hubo objetos artísticos o históricos en esa casa todos fueron robados por quienes la habitaron. Ahora ya no queda nada.

En la página web de Wikipedia todavía puede consultarse la siguiente ficha sobre esta residencia: “La Residencia Oficial Casa Guerrero o simplemente Casa Guerrero es la residencia del Gobernador de Guerrero siendo el actual residente Ángel Aguirre Rivero y su esposa Laura del Rocío Herrera”. Según esta ficha habitaron esa casa: José Francisco Ruiz Massieu (1987-1993), PRI. Rubén Figueroa Alcocer (1993-1996), PRI. Ángel Heladio Aguirre Rivero (1996-1999), PRI. René Juárez Cisneros (1999-2005), PRI. Carlos Zeferino Torreblanca Galindo (2005-2011), PRD. Ángel Heladio Aguirre Rivero (2011-2015), PRD.

La lista de los ex gobernadores que vivieron en esa ominosa residencia aislados del pueblo de Guerrero es infame. Desde José Francisco Ruiz Massieu a Ángel Aguirre se puede pasar revista a una enorme lista de agravios contra la gente de esta entidad. Una historia de represión, abusos, corrupción, derroche, abuso de autoridad y robo, que derivaron en la gran tragedia de los 43 en Iguala.

Pese a toda esta ignominia, el candidato del PRI, Héctor Astudillo quiere volver a la misma forma de gobierno faraónico y abusivo que ha lastimado tanto a los guerrerenses. Entre sus primeros planes, de resultar ser electo, está volver habitar Casa Guerrero. Quiere que vuelva a ser la residencia oficial de los gobernadores. Quiere quitársela al pueblo a quien le fue entregada por el actual gobernador interino Rogelio Ortega. Quiere que los gobernantes sigan disfrutando de una vida palaciega alejada de los sufrimientos de la plebe.

Cuando Héctor Astudillo dice que quiere que “vuelva la normalidad a Guerrero” lo que en realidad está diciendo es que vuelva la corrupción, la impunidad, los acuerdos infames con el crimen organizado, el atraco al presupuesto público y que el gobernante viva como faraón, entre pavorreales y una corte de 400 sirvientes en la infame mansión de Casa Guerrero. A Astudillo lo traicionan sus reflejos autoritarios, sus reflejos de muchos años moviéndose en la simulación priísta, y la impunidad en la que ha crecido como político. Esa impunidad es la que lo protegió cuando fue alcalde de Chilpancingo porque nadie, ninguna autoridad auditó sus cuentas públicas que hablan de atraco presupuestal, compadrazgos y nepotismo.

Héctor Astudillo es una grosera farsa. Es un candidato vacío, sin propuestas. Le apuesta a que Peña Nieto le envié su programa de gobierno. Le apuesta a que Peña Nieto siga sin resolver el caso de los normalistas desaparecidos para seguir culpando al PRD y su candidata de algo que se originó desde el priísmo. El crimen organizado y el narcotráfico en Guerrero no nacieron ayer. En Guerrero se instituyó desde los años cincuenta, traficantes y secuestradores tuvieron protectores benévolos en los gobernadores priístas. Ahí están las crónicas periodísticas del periodo de Rubén Figueroa donde asesinos y traficantes cuidaban esa infame figura. Criminales que luego se convertirían en cabezas de bandas delincuenciales cuyas ramificaciones llegan hasta los eventos de Iguala. Héctor Astudillo es la proyección de los que saquearon durante años al estado de Guerrero y lo dejaron sumido en la inseguridad y el narcotráfico. El PRI dejó muy lastimado a Guerrero y ahora quiere regresar con los mismos de siempre, con los mismos que representan lo peor de este estado. Junto a Astudillo va el que fuera alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños, responsable de la desgracia de Acapulco. Añorve Baños dejó en la quiebra las finanzas de este puerto y se acogió a la impunidad que le da el coordinador de los diputados del PRI, Manlio Fabio Beltrones. A esa normalidad quiere regresar Astudillo.

LA CONTRA

La desaparición y muerte de los normalistas de Ayotzinapa ocurrió en el contexto de la guerra por el territorio entre dos bandas rivales del crimen organizado: Los Rojos y Guerreros Unidos. Un alcalde y policías municipales al servicio de una de estas bandas secuestraron y asesinaron a los estudiantes a quienes señalaron de pertenecer a la pandilla rival Los Rojos. Durante meses se ha venido diciendo que existía cierta complicidad entre Rojos y normalistas, ahora queda más clara esta situación porque contra toda lógica, los padres de los jóvenes desaparecidos han pedido ayuda a Los Rojos, la pandilla rival de Guerreros Unidos, para que los ayuden a localizar a sus hijos. No faltan los obtusos que tratan de justificar este hecho aberrante e injustificable porque fue la lucha del crimen organizado por el territorio el hecho detonante de la tragedia de Iguala. Sabiendo y habiendo sido probado que fue el crimen organizado en complicidad con la autoridad municipal los responsables, nunca los padres, ni los normalistas los han culpado, ahora las cosas están más claras y comienza a verse parte del fondo de este conflicto…. Luis Walton, candidato a gobernador de Movimiento Ciudadano sigue trabajando para Héctor Astudillo, su activismo contra el PRD es parte de la estrategia de Astudillo para debilitar la estructura electoral amarilla y allanarle el camino, bien por Walton que ni siquiera está en la competencia…. Evodio Velázquez Aguirre, seguro candidato del PRD a la alcaldía de Acapulco tiene todo para barrer a sus contrincantes del PRI, PAN y demás entusiastas. Con inteligencia ha venido construyendo una fuerte alianza con todos los liderazgos locales del PRD y su campaña será un ejemplo de contundencia y unidad. Es un candidato que genera confianza y sinceridad, dos de los activos más importantes hoy para ganar una elección. Compite contra un Zeferino Torreblanca multiseñalado por el crimen del que fuera presidente del Congreso del estado Armando Chavarría; está demandado por su padre, Luis Torreblanca quien le acusa de despojo, nunca pudo comprobar el desfalco multimillonario en la Secretaría de Salud, la Secretaría de Educación y la compra irregular de un helicóptero. Como gobernador jamás hizo nada para garantizar la seguridad de las y los ciudadanos. “No quiero ni puedo”, dijo cínicamente. Protegió a una de las grandes bandas del crimen organizado y durante su gobierno las muertes violentas y la inseguridad se incrementaron en Guerrero, esa es la experiencia que tiene como gobernante.

Quienes a pesar de todo eso le apoyan, o son estúpidos, cínicos o masoquistas…. Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), y el Instituto Nacional Electoral, han incumplido con investigar a las y los candidatos que están postulando los partidos políticos. Una larga lista de presuntos implicados con el crimen organizado, sospechosos de asesinatos, demandados por diversos delitos, entre otros, conforman las propuestas para alcaldes, diputados locales y regidores en todos los partidos.

https://apuntesdeunviejolepero.wordpress.com/…/astudillo-l…/

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